10 beneficios  del juego en la infancia

 

Tras varios artículos en nuestro blog destinados a analizar la importancia del juego en la infancia, así como qué tipo de juguetes son aconsejables y en qué medida, concluimos esta serie con un último artículo ofreciendo  cuáles son los beneficios concretos que tiene el juego en el desarrollo de los niños:

  1. Contribuye al  desarrollo  de  la psicomotricidad.  El juego satisface  las  necesidades  básicas  de  ejercicio  físico, con las ventajas que esto supone para el adecuado funcionamiento del organismo. Además, los  juegos  de  movimiento  pueden  ser utilizados  como  una  preparación  importante  para el  aprendizaje ya que  favorecen  la coordinación,  equilibrio  y  orientación  en  el  espacio  y  tiempo,  aspectos  claves  para todo el aprendizaje posterior. En concreto, gracias al juego se adquieren ciertos conceptos básicos como derecha, izquierda, delante, detrás, arriba, abajo, cerca, lejos, etc. Esto le ayudará a moverse en el espacio y a ajustar más sus movimientos.
  1. Permite conocer  tanto  su  cuerpo  como  el  mundo  que  les rodea. A través del juego el niño toma consciencia de las diferentes partes de su cuerpo y las cualidades que tienen, además de conocer sus límites.  También le permite explorar su entorno y conocer cuáles son sus características, lo que favorece una adecuada representación mental del mismo. Jugando con su cuerpo y el entorno el niño aprende algo que es clave para el razonamiento: la relación causa-efecto. Con su juego, y a base de repetir experiencias, el niño aprende que un acto concreto tiene unas determinadas consecuencias.
  1. Estimula la inteGroup of happy children playing outdoors in spring parkligencia, la imaginación y la creatividad. El juego es fundamental no solo para el desarrollo físico del niño, sino también para un adecuado desarrollo mental, favoreciendo  la  adquisición  de  habilidades  básicas  posteriores  como lectura,  escritura y cálculo.  Es la principal fuente de estimulación del niño, gracias a la cual se establecen conexiones neuronales determinantes que potencian la capacidad cognitiva. Está demostrado que los niños que crecen en ambientes pobres en estímulos desarrollan un nivel cognitivo más bajo y tienen un rendimiento académico inferior. Y al contrario, la riqueza de estímulos en el entorno y en el juego favorece el aprendizaje y pronostica un mayor rendimiento académico. No obstante, conviene mencionar que igual de perjudicial puede resultar para el niño un ambiente pobre en estímulos como la hiper-estimulación, tal como comentaba nuestro compañero Alfonso García-Donas en otro artículo de este blog. (Véase: El síndrome del niño hiperregalado: 7 precauciones y 5 reglas para hacer un regalo adecuado a un niño estas navidades)
  1. Es una  manera excelente  para  expresar  y  realizar  sus  deseos,  aspecto  fundamental  en  la maduración personal y la auto-determinación. A través del juego el niño vivencia su mundo y exterioriza sus inquietudes, además de desarrollar sus intereses personales y la capacidad de decisión, ya que tiene que elegir entre las diferentes alternativas de juego que se le presentan. Por otro lado, la imaginación del juego facilita el posicionamiento moral y la maduración de ideas.
  1. Favorece el equilibrio emocional. El juego es un canal a través del cual los niños expresan y descargan sus emociones, ya sean  positivas  o negativas, ayudándoles a encontrar un balance entre las mismas y sirviéndoles por tanto de mecanismo regulador. Además, es en sí mismo para ellos una actividad placentera, por lo que potencia la aparición de sentimientos positivos y sensación de bienestar.
  1. Fortalece la autoestima. Mediante el juego, el niño tiene la oportunidad de conocerse mejor a sí mismo, comprendiendo cuáles son sus fortalezas y debilidades, las cuales puede precisamente mejorar con el mismo. Además, le proporciona sensación de libertad, de participación y fomenta la motivación. Todo ello contribuye en el desarrollo de una adecuada autoestima.
  1. Sirve de preparación para la vida adulta. Con el juego, especialmente con los juegos de imitación, los niños ensayan actividades que van a llevar a cabo a lo largo de sus vidas, además de ayudarle a comprender el funcionamiento de los adultos. Como comentábamos en otro artículo anterior, este es un mecanismo evolutivo de la que muchas especies se benefician y que ofrece muchas oportunidades de aprendizaje, resultando esencial cuando se trata de habilidades de supervivencia. (Véase: la importancia del juego en el desarrollo de los niños)
  1. Se adquiere disciplina, rutinas y se interioriza el seguimiento de reglas. Estos valores que se desarrollan también en el juego son importantes para el desarrollo de la personalidad y para que el niño vaya obteniendo límites en su comportamiento. El juego es un canal para observar la conducta del niño y así poder cambiar aquellos comportamientos que resulten desadaptativos o reforzar ciertos hábitos.children-1879907_960_720
  1. Propicia el desarrollo de las habilidades sociales. El juego también favorece el encuentro con otros, ayudando al niño a socializarse y a hacer amigos. Cuando los niños  juegan  entre ellos aprenden y entrenan los diferentes roles sociales y desarrollan habilidades fundamentales para la vida en sociedad, como son el trabajo en equipo, la toma de turnos y la colaboración, además de convertirse en personas más tolerantes y cívicas.
  1. Mejora el vínculo y la convivencia familiar. Cuando jugamos con los niños establecemos un  clima  agradable  y  lúdico,  lo  que favorece  una  mejor  comunicación con ellos, mayor cercanía y  la  presencia  de  emociones  positivas recíprocas. Además, es una actividad a través de la cual los padres y los hijos aprenden a conocerse mejor y en la que comparten tiempo de calidad. Todo ello contribuye a fortalecer el vínculo entre ambos y que la relación padre-hijo sea más gratificante.

Rocío Lucena Brea

Véase también: ¿qué juguete le regalo a mi hijo?