No queremos desmontar este día, todo lo contrario: somos fans del amor, enamorarse y nos encanta tener un día para celebrar algo así (y además mueve la economía, no tiene nada malo). Sin embargo, queremos ofrecer también la otra parte, la parte que la ciencia describe el amor.

altea psicologos amorEl amor químico

En primer lugar, la mayoría de la gente niega que el amor sea simplemente química. Que el amor no es algo tan frío y cuadriculado. Sin embargo, no tienen reparo en asumir que el miedo o las emociones fuertes como las que experimentamos al lanzarnos en paracaídas deben tener su propia arquitectura química y neuronal.

Pero como explica Steven Johnson en su libro La mente de par en par, precisamente porque el amor es un sentimiento tan fundamental en el ser humano necesita de un circuito subyacente para cumplir bien su cometido. Si el amor no tuviera esta base fisiológica innata y tuviera que aprenderse como se aprende mecanografía o a montar un mueble del Ikea, entonces la emoción no tendría el poder transformador que tiene.

 

Pon música rock suave

La música es importante para que se produzca la magia del amor, tal y como sugiere un estudio de 1980 llevado a cabo por los psicólogos May y Hamilton. En el estudio, las mujeres evaluaban fotos de hombres de forma más halagüeña cuando sonaba de fondo un rock suave, con ritmos de batería y tempo rápido.

Cuidado con el flechazo…

No te fíes nunca de un querubín en paños menores con un arco cargado apuntando a tu corazón. El flechazo o el enamoramiento son más peligrosos de lo que parecen (no debe confundirse el flechazo con el amor). El enamoramiento es una coctelera neuroquímica que, aunque placentera, puede llegar a a picar los dientes, o a nublar nuestro juicio, o incluso a hundir un matrimonio. Las tormentas hormonales de dopamina (un estimulante asociado con las adicciones), norepinefrina (pariente de la adrenalina) y serotonina (desencadenante de pensamientos obsesivos) son intensas, perturbadoras, adictivas, incluso suelen confundirse con lo que uno debería sentir necesariamente para considerar que debe estar con otra persona.

…porque tiene fecha de caducidad

Como todo chute placentero, el enamoramiento o flechazo también es efímero, tiene fecha de caducidad. Y por ello, también hay gente que, al dejar de sentirlo, considera que la relación ya ha perdido la magia o que se ha esfumado el amor.

Por ello hay biólogos que consideran que las cosas irían en general mucho mejor si no existiera el enamoramiento: por ello no dudan en apostar por medicamentos capaces de refrenarlo. Porcentualmente, los matrimonios por conveniencia tienen más éxito que los matrimonios que surgen del enamoramiento. Como si los enamorados fueran alcohólicos: son adictos y no tienen el juicio equilibrado.

Los psicólogos sociales han detectado, en la mayoría de relaciones de pareja a largo plazo, una fase inicial de amor romántico y apasionado que acostumbra a durar de 9 meses a 2 años. Es una fase inicial, pues, en la que nuestro juicio está un poco distorsionado por los aflujos neuroquímicos (y quizá deberían cambiarse algunas leyes para adecuarse a ello: ya que en EEUU se estipula una espera de entre 6 y 24 meses para conceder un divorcio, quizá también debería estipularse una espera similar para conceder el matrimonio).

El chocolate no sirve como sustituto

Si es San Valentín y no tienes con quien celebrarlo, deja de mirar esa tableta de chocolate.

Muchos consideran el chocolate un sustituto del amor por sus propiedades afrodisíacas. Sin embargo, podemos de momento descartar con bastante seguridad que el chocolate tenga propiedades afrodisíacas, aunque lo cultural obra como una influencia tan poderosa que estoy convencido que, a modo de placebo, muchas personas seguirán experimentando un subidón en cuanto prueben un poco de chocolate.