Los trastornos alimentarios, en concreto la anorexia y la bulimia, pueden causar en la persona que los padece gravísimas enfermedades físicas, llevándolos incluso hasta la muerte

Los trastornos alimentarios, en concreto la anorexia y la bulimia, pueden causar en la persona que los padece gravísimas enfermedades físicas, llevándolos incluso hasta la muerte

Por la problemática social que acarrean, la anorexia y la bulimia ostentan el podium a ser los trastornos alimentarios más conocidos, lo cual, lejos de restarles el componente del mito, lo alimentan. No obstante, existen otros trastornos alimentarios, que no siendo tan dramáticos a varios niveles, sí requieren atención especial por la problemática que conllevan y porque tienen el poder de distorsionar gravemente la vida de una persona. Tal es el caso del trastorno de pica, rumiación, evitación/restricción de alimentos o atracones, además de la anorexia y la bulimia nerviosa.

En el trasfondo de estos trastornos solemos encontrar historias de vida con un alto componente trágico, fuertes maltratos físicos o psicológicos, elevados complejos (cuando no una distorsión delirante) sobre la figura física, una autoestima muy maltratada o un déficit muy fuerte por controlar ciertos impulsos. Incluso es frecuente encontrar algunas de estas variables actuando en conjunción. En el caso concreto de la bulimia, la persona encuentra en la ingesta desmedida y posterior vómito de comida un método (nada adaptativo) para aliviar la ansiedad. En el caso de la anorexia, lo que encontramos es una distorsión muy fuerte de cómo se ve la persona, llegando al delirio y una pérdida de contacto muy grande con la realidad. 

De esta manera, la terapia hacia los trastornos alimentarios estará orientada a la resolución de conflictos internos que derivaron en el control de la comida como una forma de solucionar y controlar aspectos no sólo relacionados con la imagen, además de propiciar cambios de hábitos y estilos de autocuidado, de relaciones familiares. Descubrir el origen del problema y trabajar el autoconocimiento, así como enseñar a la persona a gestionar su ansiedad u otro tipo de síntomas mediante la adquisición de conductas ecológicas y adaptativas, será pues, el objetivo.  

Obsesión con el cuerpo, fuertes complejos e incluso delirios.