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Solemos conocer a Alicia cuando somos niños, me refiero a la Alicia que escribió Lewis Carroll y que nos sumergió en un universo casi psicodélico y muy surrealista que nombró “el país de las maravillas”. Sin embargo, Carroll aporta más al mundo adulto que al infantil en su obra y principalmente a través de la dimensión psicológica, usando diferentes elementos que nunca dejan de sorprendernos:

Carroll comienza sumergiéndonos en el inconsciente a través de la caída de Alicia a través de la madriguera, que parece no tener fin y recuerda a la pesadilla que tienen muchas personas en las caen hasta que la angustia nos hace despertar.

Las eternas prisas del conejo blanco, representa la ansiedad, la conducta paranoica y la exigencia que a veces los adultos imponemos a los niños. El conejo blanco es el estrés adulto.

Y… fuera rutinas! Los adultos vivimos atados a la costumbre, como el sobrerero loco y el interminable te de las seis. Carroll critica así los comportamientos asumidos que nunca son cuestionados. Alicia,  a lo largo del libro, se acostumbra  la libertad y a la vantura, por lo que al despertar del sueño encuentra aburrido y estúpido que la vida siguiera su curso normal.

Los números, por su parte, son muy importantes en la historia: La condición de matemático de Lewis Carroll se nota en la obra, llena de guiños al álgebra, la teoría de números y la lógica. La caída interminable de Alicia recuerda al concepto de límite. En el capítulo 5, hay una paloma que dice que las niñas pequeñas son un tipo de serpiente, ya que las dos comen huevo. Esta deducción alude al cambio de variables usadas en matemáticas y un silogismo muy cercano a ellas.

Crisis de identidad. La incertidumbre propia de la adolescencia aparece cuando Alicia se encuentra a la Oruga Azul sentada fumando con un narguile. Esta pregunta con prepotencia a la niña por su identidad, a lo que ella responde llena de dudas, pues al haber cambiado varias veces de estatura ya no sabe bien quién es. La Oruga Azul es la lógica racional, las dudas y la paciencia como madre de la ciencia.

Estira y encoge. En el libro, la protagonista aumenta y disminuye de tamaño varias veces. Eso ha dado lugar al término micropsia o síndrome de Alicia en el País de las Maravillas para definir un trastorno neurológico que afecta a la visión. El sujeto que lo padece percibe los objetos mucho más pequeños y alejados de lo que están en realidad. También se llama visión o alucinación liliputiense.