hug-663189_1280Ya han llegado los días locos en que llevas una chaqueta y una camiseta de manga corta y no sabes muy bien que ponerte (o quitarte). La primavera comienza a hacerse notar y no podemos evitar pensar, mientras buscamos un rinconcito donde de la luz, en cómo nos afecta el buen tiempo y por qué la primavera, según dicen, la sangre altera.

En general, cuando nos despertamos por la mañana y vemos que hace un día soleado, empezamos el día con mejor humor. De igual forma, cuando nos despertamos y vemos que es un día lluvioso, empezamos el día quejándonos porque queremos sol y de mal humor. 

Nuestro estado anímico está influido por muchas variables con las que estamos en contacto, como las personas que nos rodean, nuestras obligaciones, nuestra situación personal, laboral…y el clima, es una de esas variables con la que estamos en constante contacto. Obviamente a todos no nos afecta por igual, hay gente que es más vulnerables y les afecta más.

El ser humano, al igual que la naturaleza en todas sus formas, busca un equilibrio. A este respecto, el ser humano busca y prefiere un confort climático, donde las temperaturas se asemejen entre sus diferentes estaciones (los 17º que todos desearíamos).

Cuando se producen cambios, sobre todo si estos son bruscos, provocan una desestabilización del organismo. Este desequilibrio se muestra a veces, a través del estado anímico.

Así pues, el calor y el sol nos transmiten buen humor y eso hace que estemos con un estado anímico más agradable, que estemos más receptivos con los demás, más sonrientes, etc. Se ha demostrado que las temperaturas cálidas y las horas de sol, bajan los niveles de ansiedad y aumentan el pensamiento positivo. De manera contraria, mucha humedad, dificulta la concentración y aumenta la fatiga.

Existe un trastorno psicológico relacionado, es conocido como el Trastorno afectivo estacional (TAE). Es un tipo de depresión, que se caracteriza por cambios de humor graves durante las épocas que hay poca luz solar. Algunos de sus síntomas son la tristeza, ansiedad, pesimismo, sentimiento de culpa, irritabilidad, perdida de interés generalizado, cansancio, poca energía, dificultad para concentrarse, insomnio, cambios de peso…Se trata con antidepresivos y fototerapia (terapia con luz).

Ahora ya sabemos que el clima puede afectarnos, pero también es importante recordar que hay muchas otras cosas que influyen en nuestro estado de ánimo. Así que no dejes en manos del clima tu humor. Y no olvides que el sol está ahí todos los días, lo veamos o no.