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Marta Ramos

Me llamo Marta, y cuándo nací ya existía el autismo en vida, pues mi hermano mayor padece TEA (Trastorno del Espectro Autista). Me di cuenta, de que al presentar a mi hermano a algún amigo o conocido, la mayoría se mostraba confuso, sin saber qué hacer o cómo reaccionar ante él. No tenían muy claro como interaccionar ante una persona con autismo. Algo que al principio me resultaba curioso, pues yo siempre hablaba con él como si de un neurotípico (alguien como tú y como yo) se tratase.

Pero cada persona con TEA es diferente, y al conocer a otras personas con el trastorno, me vi como uno de esos amigos o conocidos que veían por primera vez a mi hermano, sin saber que decirles o cómo comportarme ante ellos. Y es mucho más sencillo de lo que parece.

Así que en reglas generales, y por mi experiencia personal, os dejo unos consejos para cuando os presenten a alguien con TEA:

Marta y su hermano Pedro

Marta y su hermano Pedro.

Sí un día nos presentan a alguna persona que padece autismo, de primeras no sabemos cómo comportarnos frente a él/ella. Puede ser por desconocimiento de su trastorno, por no haber conocido a alguna persona con autismo o bien, si tenemos conocimientos sobre el trastorno autista, debemos tener en cuenta que es un “espectro”, como el de los colores, es decir, no hay dos personas con autismo iguales.

Es muy recomendable, no hablarle como si fuesen menores de la edad que tienen. Especialmente en adultos, no debemos hablarles como si fuesen niños pequeños, ni usar nominativamente “niño/a”. Cuando llega a una edad, ya no es un niño, es una persona adulta y tiene un nombre, no dudes en dirigirte a él como hacemos con los demás.

No te enfades por pensar que no está prestando atención. Es usual que si de primeras hablamos con una persona con autismo, ésta no nos esté mirando y parezca que no nos presta atención. Hay que tener paciencia, y no repetir las cosas una y otra vez. No te intenta faltar el respeto, ni ignorar lo que le dices, simplemente su atención se centra en otra cosa, o puede que te esté escuchando pero no lo manifieste.

Sería educado por tu parte, no prestar atención a sus “estereotipias” (movimientos reiterados de alguna de las extremidades, como los brazos) ya que muchas de las personas que sufren autismo, tienen esta característica y si nos llaman demasiado la atención, la persona podría sentirse mal e incluso acentuar su estereotipia.

Si la persona tiene autismo no verbal, eso no significa que no te oiga. Háblale, pregunta por como está, aún a sabiendas que no responderá. Tu interlocutor también tiene sentimientos y agradece que se preocupen por saludarlo.

Y sobre todo, sé amable. Recuerda que estás ante una persona que acabas de conocer, debes ser cortés, independientemente de sí la persona sufre un trastorno, un síndrome o es neurotípica.