Introducción de “Piensa como un artista” de Will Gompertz:

La creatividad está de moda. Es un asunto que interesa a políticos, intelectuales y sabios de todo el mundo. Dicen que es muy importante, que desempeñará un papel fundamental en la prosperidad del futuro, y eso está muy bien. Pero ¿qué es exactamente la creatividad? ¿Cómo funciona?

¿Por qué parece que a algunos les cuesta tan poco tener ideas originales y brillantes y a otros tanto? ¿Se debe simplemente a que hay personas creativas con una mente programada de manera especial o tiene más que ver con el comportamiento y la actitud?

Somos una especie característicamente imaginativa. La capacidad para concebir ideas complejas y hacerlas realidad requiere una serie de procesos cognitivos que están más allá de las capacidades de cualquier otra forma de vida o máquina. Para nosotros, no es demasiado complicado. Lo hacemos todo el tiempo, cuando cocinamos o cuando enviamos a un amigo un mensaje de texto ingenioso. Estas tareas nos pueden parecer banales, pero aun así nos exigen imaginar y ser creativos. Se trata de un fantástico don de la naturaleza que, cultivado de manera apropiada, puede ayudarnos a conseguir cosas extraordinarias.

Usar la imaginación aviva y enriquece tanto la mente del ser humano como su experiencia vital. Cuando ejercitamos la mente, cuando pensamos, entramos en contacto con nosotros mismos. No conozco a ningún artista, de ningún tipo, que no sea curioso o al que todo le sea indiferente. Lo mismo ocurre con los cocineros, los jardineros y los entrenadores de éxito. Así son todas las personas que se entusiasman de verdad por lo que hacen y quieren innovar. Tienen un brillo en los ojos que irradia una fuerza vital casi palpable. Es el efecto de ser creativo.

Entonces, ¿cómo sacar provecho de ese talento innato? ¿Cómo quitar el piloto automático y dejar libre nuestra creatividad para tener ideas originales y audaces que hagan mejores nuestras vidas y quizá las de muchas otras personas? Y, más concretamente, ¿cómo alimentar la imaginación para alumbrar conceptos innovadores que puedan convertirse en algo real, que merezca la pena?

altea psicologos creativoEl mundo y la historia están llenos de personas creativas que desarrollaron soluciones o abrieron caminos por los que nadie antes había transitado. Probablemente muchas de estas personas tenían mejores aptitudes que la mayoría para poder dejar el legado por el que ahora las recordamos, sin embargo, no es menos cierto que muchas otras lo hicieron a través de un gran trabajo dirigido a potenciar esta capacidad. En este sentido, la creatividad tiene una gran parte de insight o de eureka o de idea feliz pero no es menos cierta la frase que se le atribuye a uno de los grades genios creativos, Pablo Picasso. El gran artista afirmó que si la inspiración nos tiene que llegar que sea trabajando, que sea un momento en el que podemos aprovecharla.

Para potenciar nuestra creatividad la investigación nos presenta diferentes estrategias. Una de las más conocidas es la tormenta de ideas o brainstorming; ésta consiste únicamente en ‘vomitar’ ideas, en plasmarlas en algún medio de la manera más rápida posible. Generalmente esta técnica se lleva a cabo escribiendo las ideas en un papel o en una pizarra y estirando todo lo posible la conexión entre un concepto y otro. Se puede hacer en grupo o en solitario, no importa la manera ya que la dinámica siempre es la misma y ofrece buenos resultados sobretodo en problemas que ofrecen una gran cantidad de alternativas. Si esta herramienta se utiliza en grupo los resultados siempre serán más ricos ya que el número de ideas reflejadas será mejor. Los estudios en este sentido nos dicen que aproximadamente en el 80% de ocasiones en que se utiliza ésta el resultado final es una buena idea en bruto sobre la que luego trabajar.

Otra procedimiento para desarrollar la creatividad es la llamada estrategia de creatividad de Walt Disney o estrategia Disney. Ésta, como su mismo nombre indica, fue desarrollada por el popular creador del imperio de los dibujos animados más famoso del mundo. Al contrario que la anterior ésta sólo puede llevarse a cabo de manera individual. La explicación es sencilla: Nuestro ser es el canal de conexión directo con las ideas. La estrategia de creatividad de Disney consiste en observar una idea desde tres puntos de vista diferentes; en este caso la única premisa a tener en cuenta es que para desencadenar el proceso es necesario tener una idea primigenia desde la cual luego trabajar.

Concretamente, la estrategia de creatividad Disney se basa en valorar una idea desde un punto de vista soñador, crítico y realista. Dicen que ésta nació porque Walt Disney tenía tres despachos; uno era un espacio blanco, diáfano, con muchísima luz y con una estética extremadamente minimalista; el otro era un despacho sobrio, decorado de manera clásica, con alfombras, butacones y una luz tenue; el tercero y último era un espacio decorado de manera moderna, con colores, muebles originales y avanzados a su época, luz intermedia y un perfecto equilibrio entre seriedad y ambiente lúdico. Se dice que cada vez que Walt Disney quería desarrollar el argumento de una de sus películas siempre hacía un recorrido por esos tres despachos; en el primero tenía las ideas más locas e ilógicas, en el segundo se dedicaba a ser el peor crítico del mundo e incluso insultaba el resultado obtenido en el primer despacho, en el tercero, con la información del primero y del segundo, buscaba la manera de poder contentar a ambos llegando a un punto intermedio de esas ideas. Ya veis, tres despachos, tres tipos de listas, tres personajes muy diferenciados… ¿Qué hay en común? ¡Un único cerebro!