Profundizando en los trastornos del lenguaje, tema que nos ha tenido ocupados esta semana, hemos escogido la dislexia como objeto de esta entrada de blog por ser uno trastorno muy común entre niños y adultos.

La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún hándicap físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo.

Los disléxicos manifiestan, de forma característica, dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adicciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión.

altea dislexiaEl principal problema que tiene la dislexia es que no es compatible con nuestro sistema educativo, pues, dentro de este, todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo que el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos de materias como Conocimiento del Medio, porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura.

El niño/a disléxico debe poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura que tiende a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazar este tipo de tareas. Los padres y profesores procesamos esta conducta como desinterés y presionamos para conseguir mayor esfuerzo, sin comprender que estos niños, realizando estas tareas, se sienten como si de repente, cualquiera de nosotros, nos viéramos inmersos en una clase de escritura china.

Hay que tener en cuenta que ligados a los trastornos suelen acompañarse en muchas ocasiones etiquetas negativas que pueden minar la autoestima de la persona. Es necesario que se entienda que la dislexia es un trastorno muy común, por lo que es muy positivo compartir esta idea tanto en el colegio como en casa, y explicar que es otra forma de entender la lectoescritura. Esto puede evitar que caigamos en apelativos injustos sobre su esfuerzo o eficiencia en ciertas tareas académicas.

altea dislexia 2La dislexia puede ser tratada, y los resultados que se obtienen suelen ser positivos.  Para ello es fundamental conseguir un diagnóstico temprano.

El tratamiento de la dislexia debe ser completamente personalizado y adaptado a la edad y síntomas del paciente; cada niño experimentará diferentes carencias y requerirá que se haga especial hincapié en distintos aspectos, adaptando el ritmo de aprendizaje a las capacidades del niño.

Este es un trabajo muy duro para un niño de cualquier edad, y es muy fácil que pierdan el interés rápidamente o que se den por vencidos. Por ello, es primordial  en todos los casos crear interés, motivar, y llevar a cabo la terapia con actividades que no resulten tediosas.