La mediación es una disciplina encargada de buscar soluciones adecuadas para todas las partes en una situación conflictiva. El mediador no evalúa, no juzga, no decide... Sencillamente guía para que las personas tomen sus propias decisiones

La mediación es una disciplina encargada de buscar soluciones adecuadas para todas las partes en una situación conflictiva. El mediador no evalúa, no juzga, no decide… Sencillamente guía para que las personas tomen sus propias decisiones

La mediación es una disciplina donde la figura del mediador no ejerce de juez ni abogado, no se posiciona a favor de ninguna parte y, por supuesto, no toma decisiones. Las sesiones de mediación están pensadas y estructuradas para ayudar a una persona o un grupo de ellas a tomar decisiones partiendo de sus criterios y sistemas estructurales, tanto internos como externos. Es por eso que la mediación no se trata de tomar decisiones, sino de acompañar a otros en dicha toma, cuyo proceso no siempre es todo lo calmado y asertivo que debería ser.

Así, la figura del mediador ejerce su función a través de ejemplos, metáforas, reflexiones, reenfoques, moderación de la conversación, etc., llevando a las personas implicadas a la toma de decisiones sin coacción ni presión de ningún tipo, pero sí con grandes dosis de empatía, comprensión y comunicación entre todos los miembros de un sistema (familiar, laboral, de pareja, etc.).

Al final, en un proceso de mediación son las personas las que principalmente hablan, principalmente escuchan, principalmente empatizan con los otros y, absolutamente, llegan a sus propias soluciones, suficientemente adecuadas y satisfactorias para todas las partes.