altea psicologos optimismoNo son pocas las personas que aún piensan que el optimismo está vinculado a la ignorancia o a “la negación de la realidad”, mientras que el pesimismo se relaciona con la “iluminación mental”. Estas afirmaciones sostienen un tipo de optimismo que se centra en ser feliz por ser feliz, cerrando los ojos ante la realidad con el propósito de no ser dañado.

De esta clase de optimismo se puede asegurar que están los gabinetes psicológicos repletos, de personas que, desconociendo su entorno y a sí mismas, en una mala época descubren que se han estado engañando durante años y que, para su sorpresa, ni ellas mismas ni sus seres cercanos o situación social y económica eran lo que se pensaban.

Esto no tiene nada que ver con el verdadero optimismo. El optimismo inteligente surge a partir de la denominada psicología positiva, una tendencia muy actual que ha encontrado un enfoque diferente en el tratamiento psicológico, centrando sus esfuerzos en el estudio de los elementos de la salud mental en vez de concentrarse en la enfermedad, como ha sido común en psicología.

Así, el optimismo inteligente es mirar más allá de lo negativo y poder convertir la situación que se nos presenta en una posibilidad para avanzar. Ser optimistas de manera inteligente significa que nos centramos en las soluciones en lugar de las dificultades y no, no es pasar de lo negativo, sino utilizarlo para crecer.