altea psicologos recuerdo1Sin lugar a dudas, los recuerdos (la memoria) es una de las cualidades más sorprendentes de la mente humana y de muchos animales. Sin embargo, el hecho de recordar una situación a un grupo de hechos asociados a una persona, no siempre son beneficiosos para nuestro bienestar psicológico y, en muchas ocasiones, tampoco son exactamente como los recordamos.

Los recuerdos son imágenes del pasado que se archivan en la memoria. Esos recuerdos nos sirven para recordar algo o a alguien. Así mismo, los recuerdos también se definen como una reproducción de algo anteriormente aprendido o vivido, por lo que están vinculado directamente con la experiencia.

altea psicologos recuerdo2Según distintos especialistas en psicología, el aferrarse a un recuerdo puede generar depresiones y, en casos extremos, hasta un ruptura con la realidad actual. Parece también bastante evidente que el aferrarse a los recuerdos de una etapa anterior dificulta de manera evidente la adaptación y el aprendizaje en las nuevas etapas y los nuevos retos que la vida nos brinda, llegando a producir inadaptación a la nueva situación por parte de la persona que practica este “anclaje” a los recuerdos pasados. Sucede en todos los ámbitos de la vida: en las amistades (recuerdo de un amigo que ya no está que lo idealizamos), en el trabajo (recuerdo del rendimiento, de lo bien que se lo pasaban, de los magnificos compañeros, que le impide ver la realidad actual por muy buena que sea), de la pareja (anclada a la pareja anterior y los buenos momentos y ello le impide una nueva relación o la nueva relación está continuamente referenciasda en la actual), la perdida de un ser querido y vivir “anclado” en sus recuerdos (nos dificulta la afectividad con los seres queridos que conviven cerca de nosotros).

En realidad, nuestro cerebro sabe lo que se hace. A primera vista, no parece tener mucho sentido adornar una mala experiencia haciendo que creamos que ha sido mejor de lo que fue en realidad. Lo cierto es que sí que hay un motivo para que esto pase así.

Imagínate que no sucediera así y recordáramos exactamente lo mal que lo hemos pasado en alguna situación comprometida, o mejor dicho, de todas las situaciones negativas que hemos pasado. Emocionalmente resultaría en un peso extra agotador y completamente innecesario que podría llegar incluso a bloquearnos y hacer que el miedo a cometer de nuevo errores dolorosos nos impidiera actuar. De ahí que aparezcan más recuerdos positivos con el tiempo.

Para evitar esto, y fomentar un estado de ánimo más estable y saludable, nuestro cerebro nos engaña aliviando la carga emocional que tuvieron esas situaciones comprometidas haciendo que su recuerdo sea más agradable y que incluso sintamos nostalgia del mismo. Además, esto ayuda a crear vínculos hacia el resto de personas que también estaban en esa situación a nuestro lado.

Por supuesto, todo depende de que recuerdo sea. Hay situaciones como la pérdida de un ser querido que difícilmente pueden verse como un recuerdo positivo con el tiempo puesto que son situaciones muy duras y conllevan un gran dolor y una gran pérdida sin ningún beneficio que mitigue en sí el dolor que causan.