Parece ser que sonreír tiene más implicaciones de las que inicialmente podrías pensar. Se ha comprobado que incluso los fetos sonríen en el útero, o que bebés invidentes también lo hacen al reconocer la voz de un humano. Esto evidencia que se trata de un mecanismo innato que vamos perdiendo con el tiempo, ya que mientras los niños sonríen una media de 400 veces al día, tan sólo un 33% de los adultos lo hace más de 20.

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Sonreír para ser más feliz

Para empezar, sonreír tiene un efecto muy positivo sobre ti mismo. La propiocepción es un sistema de comunicación de doble sentido entre tu cerebro y tu cuerpo. La vía conocida es la que va del cerebro a tus músculos cuando algo te pone contento y tu cerebro le da la orden a tu cara de que sonría.

Sin embargo también existe la vía de comunicación contraria: si sonríes, incluso aunque no sea genuinamente, tu cerebro también recibe esa información de los músculos. Entiende que estás sonriendo y que por lo tanto hay algo que debe estar poniéndote contento, así que para ser congruente su estado emocional empieza a cambiar hacia el optimismo. Comenzarás a sentirte más alegre.

Intenta sonreír un poco más incluso en los días tristes: empezarás a sentirte mejor.

Sonreír para provocar emociones positivas

altea psicologos 3Sonreír no sólo te alegra a ti, sino que también envía la señal a aquellos que te rodean de que eres una persona social, confiable y cercana. Y además es evolutivamente contagioso.

Te habrás dado cuenta de que cuando sonríes a alguien, incluso a un desconocido por la calle, es probable que te devuelva la sonrisa. En realidad la mitad de la gente devuelve la sonrisa a un extraño, tal y como se demostró en este estudio.

Aunque creas que eso ocurre por cortesía, realmente es por el efecto de las neuronas espejo y la reciprocidad. Cuando te devuelven la sonrisa, lo que consigues con esto es inducir un cambio positivo en el estado emocional de esa persona. Y eso es muy beneficioso porque inconscientemente asociará esa sensación con tu presencia.

Sonríe a los demás sin motivo. Harás más amigos.

Sonreír para que confíen en ti

Una sonrisa auténtica es una señal de que somos alguien en quien se puede confiar. Se ha comprobado en este estudio que cuando las personas cooperan tienden a mostrar más sonrisas genuinas, y eso a su vez hace que sean percibidas como más generosas y extrovertidas.

Pero sonreír también provoca que nos apetezca confiar más en la gente: en un estudio de 2001 se demostró que las personas eran un 10% más propensas a confiar en otra persona si ésta estaba sonriendo

Sonreír para que te perdonen

Resulta que también solemos tratar con más condescendencia a la gente que, tras cometer un error o hacer algo malo, sonríen.

En este estudio de 1995 se demostró que no es necesario que la sonrisa sea real y que funciona incluso cuando la sonrisa es falsa. Probablemente la causa sea que, como has visto en el punto anterior, cuando alguien sonríe después de equivocarse nos trasmite la sensación de ser más honesta.

En situaciones embarazosas también hay estudios que han demostrado que bajar la mirada con arrepentimiento y sonreír ligeramente estrecha los lazos sociales con los demás para que empaticen con nosotros, por lo que sirve para que nos perdonen más rápidamente.

Sonreír para encontrar soluciones

Las personas bajo presión o en condiciones de estrés tienden a reducir su visión periférica y centrarse tan sólo en lo que tienen enfrente, el efecto llamado como visión túnel. Y no tan sólo ocurre a nivel visual, sino que a nivel resolutivo también dejamos de contemplar ideas más allá de las que tenemos delante de las narices.

Lo que ocurre es que a menudo, para solucionar algo necesitamos pensar de forma más abstracta y considerar también otras propuestas menos convencionales.

En esas ocasiones, sonreír puede reducir nuestra estrechez de miras e incrementar nuestra flexibilidad e imaginación, que es precisamente lo que nos conviene. En un estudio de 2010 los participantes que sonreían sacaron mejor puntuación en tareas que requerían una visión más global de los problemas.

Sonreír para seducir

altea psicologos risa 2En un estudio de 1985 los psicólogos comprobaron el increíble efecto de la sonrisa femenina sobre los hombres, incluso por encima del contacto visual. En esta investigación, cuando la mujer estableció sólo contacto visual con los hombres fue abordada en un 20% de los casos. Cuando esa misma mujer añadió una sonrisa, el porcentaje subió hasta el 60%.

Sin embargo esto no funciona al revés. Así como la sonrisa incrementa el atractivo de la mujer frente el hombre (y seguramente también reduce el miedo de éste a ser rechazado si se acerca) parece ser que la sonrisa del hombre no es tan atractiva. Este estudio evidenció que los hombres resultan más atractivos para ellas cuando se muestran orgullosos o incluso avergonzados en lugar de contentos.

Mientras que sonreír y expresar contento era la emoción más atractiva en las mujeres, ocurría todo lo contrarío en los hombres. Parece ser que sonreír menos resulta masculino y eso atrae al sexo femenino, pero yo en el caso de los hombres no dejaría de sonreír porque una ligera sonrisa que exprese orgullo o picardía también puede resultar muy atractiva.

Sonreír para mentir

Si las sonrisas verdaderas transmiten honestidad y confianza sería lógico presuponer que es difícil que alguien nos consiga engañar con una sonrisa falsa.

Sin embargo la realidad es que hasta un 80% de las personas son capaces de fingir el estrechamiento de los ojos que ocurre en las sonrisas Duchenne. Por lo tanto, a pesar de que no es sencillo fingir perfectamente una sonrisa verdadera porque también tiene unos tiempos determinados (tarda más tiempo en formarse que una real), sí que se puede usar para mentir y ocultar lo que realmente pensamos.

Si quieres usar el enorme poder de la sonrisa para engañar a alguien, recuerda que las sonrisas que toman forma más lentamente -medio segundo frente una décima de segundo en las falsa- son percibidas como más fiables y auténticas (fuente).

Sonreír para mejorar la salud

Algunos estudios científicos han probado que sonreír libera endorfinas, serotonina y otros analgésicos naturales que produce nuestro cuerpo. También se ha asociado la sonrisa a la reducción de los niveles de hormonas causantes del estrés (adrenalina, cortisol y dopamina) y la disminución de la presión arterial. Podría decirse que sonreír es un casi un fármaco natural.

Y no sólo ahí se limitan sus beneficios. Tan sólo por el mero hecho de ver a alguien sonriéndonos, un curioso estudio afirma que generamos niveles de estimulación sobre nuestro cerebro y corazón parecidos a los que recibiríamos si comiéramos 2.000 tabletas de chocolate o ganáramos 12.000 euros.

El nivel de placer depende de todas formas de quién nos sonría: es muy alto si se trata del rostro de un bebé o de un famoso, elevado si es un familiar o un amigo, y bastante más bajo si se trata de un político.

Sonreír para vivir más

En una de las investigaciones más sorprendentes que he leído últimamente se estableció una correlación entre la sonrisa y la longevidad. En ella, se estudiaron las fotos de los jugadores de béisbol de la liga americana del año 52 y se observó como aquellos que aparecían sonriendo vivieron un promedio de 7 años más que aquellos que se retrataron con gesto serio.

Realmente dudo que la sonrisa fuera la causante directa de este incremento de la longevidad, pero seguramente se trata del reflejo externo de una actitud frente la vida que sí que puede tener impacto directo en la calidad de la misma.

Pero por si acaso, sonreír no está de más.