No están locos, padecen trastornos de personalidad, lo que les convierte en personajes peculiares a más no poder

Podríamos escribir un texto muy sesudo acerca de qué son los trastornos de la personalidad: prevalencia, etiología, estudios de casos, tratamientos, características, incluso citar a eminencias mundiales en la materia… Pero como esta información puedes encontrarla en cualquier sitio -y entre nosotros, es muy aburrida-, nos proponemos contarte los distintos trastornos de la personalidad a través de algunos personajes emblemáticos del cine.

Bromas aparte y por encuadrar un poco el tema, un trastorno de la personalidad se define por un patrón perdurable de experiencia interna y comportamiento que se desvía notablemente de las expectativas de la cultura del individuo. Es decir, que la persona percibe la realidad e interactúa con ella de una manera poco normativa. Además, este patrón se manifiesta en dos o más de los ámbitos siguientes: cognición, afectividad, funciones interpersonales y control de los impulsos.

Así, y según el manual estadístico de trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-V), encontramos los siguientes trastornos de la personalidad:

GRUPO A (raros o excéntricos)

Trastorno paranoide de la personalidad (personalidad paranoide): se caracteriza por una desconfianza y suspicacia intensa frente a los demás, de tal manera que los motivos de los otros se interpretan como malévolos. Un claro ejemplo de personalidad paranoide sería la del villano de Marvel el Duende Verde. Siempre buscando un enemigo donde no lo hay, suspicaz y sospechando de todo; dispuesto a vengarse de cuantos le rodean. Podemos encontrar este mismo perfil en la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas o en el Hitler que se nos presenta en la película El Hundimiento.

Estos tres personajes muestran rasgos psicológicos típicos del trastorno paranoide de la personalidad

Paranoicos, suspicaces y muy desconfiados, piensan que el mundo entero tiene un complot en su contra

Trastorno de la personalidad esquizoide (personalidad esquizoide): existe un patrón dominante de desapego en las relaciones sociales y poca variedad de expresión de las emociones en contextos interpersonales. Aunque el siguiente caso podría explicarse como un síndrome de Asperger, goza de ciertos rasgos que nos valen muy bien para ponerle un rostro a este trastorno de la personalidad. Hablamos de Sheldon Cooper, uno de los protagonistas de la serie The Big Bang Theory. Su frialdad, poca capacidad de relacionarse adecuadamente, nula expresión de emociones y aplanamiento afectivo, hacen que su personalidad tengan ciertos rasgos esquizoides. También podríamos encontrar este patrón de personalidad en Bruce Wayne (Batman) o en una versión muy cómica, el Dr. Maligno (el malo de Austin Powers).

No les gusta el mundo y tienen problemas de expresión emocional, lo que los hace un poco esquizoides.

No les gusta el mundo, se muestran distantes y tienen problemas para la expresión emocional

Trastorno esquizotípico de la personalidad (personalidad esquizotípica): se caracteriza por un patrón dominante de deficiencias sociales e interpersonales que se manifiesta por un malestar agudo y poca capacidad para las relaciones estrechas, así como por distorsiones cognitivas o perceptivas y comportamiento excéntrico, que se ve muy bien representado en una forma de vestir muy poco habitual para el contexto cultural. Aunque no es un personaje cinematográfico, encontramos este tipo de personalidad en Salvador Dalí. Su excéntrica estética y comportamiento, sus discursos díscolos, así como su obra surrealista ponen de manifiesto este tipo de personalidad. Otros ejemplos los encontramos en personajes como el hilarante Pijus Magníficus (La Vida de Brian) o la vieja de los gatos de Los Simpsons.

Comportamiento excéntrico, discursos complicados y una forma rara de relacionarse con el mundo los acerca a lo esquizotípico

comportamiento excéntrico, discursos complicados y una forma rara de relacionarse con el mundo los acerca a lo esquizotípico

GRUPO B (dramáticos, emocionales o erráticos)

Trastorno antisocial de la personalidad (personalidad antisocial): aquí encontramos un patrón dominante de inatención y vulneración de los derechos de los demás, con un comienzo sobre los quince años de edad. Encontramos este perfil en el personaje de Randle McMurphy, maravillosamente interpretado por Jack Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco. Su desprecio por las normas, ausencia de remordimientos, comportamiento agresivo, mentiras y manipulación constante a los demás, le convierten en el personaje antisocial mejor caracterizado de la historia del cine. Aunque también tenemos al Joker (probablemente el malo más malo de todos los tiempos), aunque este explosivo personaje presenta un combo de trastornos de personalidad ( además de antisocial encontramos una personalidad paranoide, narcisista, esquizoide, histriónica y límite). A destacar también el personaje que interpreta Macaulay Culkin en la película El buen hijo, un niño con trastorno disocial, la versión infantil del trastorno antisocial de la personalidad.

Su desdén hacia las normas y falta de respeto por las vidas ajenas, estos personajes son los más antisociales del cine.

Comparten un acusado desdén hacia las normas, una absoluta falta de respeto por las vidas ajenas y son muy manipuladores

Trastorno de la personalidad límite (personalidad límite): se caracteriza por un patrón dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos, e impulsividad intensa. Aunque la película El club de la lucha gira en torno a otro tipo de trastorno (no lo decimos para no destripar nada a quien no la haya visto), encontramos un claro ejemplo de personalidad límite en el personaje interpretado por Brad Pitt. Por su patrón de relaciones inestables, la autoimagen tan autodestructiva que tiene, su impulsividad y necesidad de vivir situaciones altamente intensas para poder sentir emoción, además de su característica indiferencia y justificación de la violencia. Otro personaje que se mueve en la personalidad límite, aunque de forma cómica, es Morgan (interpretado por Javier Veiga) en El Año de la Garrapata. Y más dramáticamente tenemos a Loco 8, el primer traficante de drogas al que debe enfrentarse Walter White (alias Heisenberg) en la serie Breaking Bad.

Son inestables, muy impulsivos y necesitas grandes dosis de estimulación para sentirse vivos

Son inestables, muy impulsivos y necesitas grandes dosis de estimulación para sentirse vivos

Trastorno de la personalidad histriónica (personalidad histriónica): existencia de un patrón dominante de emotividad excesiva y de búsqueda de atención. Encontramos un ejemplo extremo y muy caricaturesco de personalidad histriónica en el personaje de La Máscara, interpretado por Jim Carrey en 1.994. Por supuesto, hablamos de un personaje que no se siente cómodo cuando no es el centro de atención, su constante comportamiento sexualmente provocador, su increíble labilidad emocional, el uso de su aspecto físico para llamar la atención y la teatralidad de todas sus acciones, le convierten en el personaje histriónico por antonomasia. Otro clarísimo ejemplo lo encontramos en Estela Reynolds (interpretado por Francisca Pacheco) en la serie La que se avecina. Y no podía faltar el pirata más famoso de la historia del cine: Jack Sparrow.

Son escandalosos, les gusta llamar la atención, meten en líos a todo el mundo y tienen una visión de sí mismos un tanto distorsionada

Son escandalosos, les gusta llamar la atención, meten en líos a todo el mundo y tienen una visión de sí mismos un tanto distorsionada

Trastorno de la personalidad narcisista (personalidad narcisista): se caracteriza por un patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía. Existen muchísimos ejemplos de personajes cinematográficos a los que les ha tocado ser de esta manera. No obstante, vamos a quedarnos con uno cuya representación viene como un guante: Joffrey Baratheon. El pequeño rey tirano de la saga televisiva Juego de Tronos, encarna todas las características de una personalidad narcisista: sentimientos de grandeza y prepotencia, con constantes fantasías que giran en torno al poder, una excesiva necesidad de admiración, explota las relaciones personales en su beneficio, sentimiento de privilegio (como si el mundo estuviera constantemente a sus pies), carente de empatía y actitud de arrogancia. Pero es que de casta le viene al galgo, porque su madre, Cersei Lannister, es igual. Otros ejemplos de personalidad narcisista los podemos encontrar en personajes como Tony Stark (Iron Man), el Sr. Burns (Los Simpsons), J. Jonah Jameson (Spider Man) o Cruela de Vil (101 Dálmatas).

Se creen mejor que la mayoría, necesitan demostrarlo y les gusta el poder por encima de cualquier cosa

Se creen mejor que la mayoría, necesitan demostrarlo y les gusta el poder por encima de cualquier cosa

TIPO C (trastornos ansiosos o temerosos)   

Trastorno de la personalidad evasiva (personalidad evasiva o fóbica): se caracteriza por un patrón dominante de inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa. Encontramos un claro ejemplo de personalidad evasiva en el personaje de Bella Swan, interpretada por la actriz Kristen Stewart en la saga Crepúsculo. La elegimos a ella por su poco gusto por los eventos multitudinarios, la evitación de relaciones interpersonales, la excesiva suspicacia e intolerancia hacia ciertos comportamientos de la gente, y su nula vinculación personal con otros. Otro claro ejemplo de personalidad evitativa es el de Walter Mitty (interpretado por Ben Stiller en La Vida Secreta de Walter Mitty). Por último, también podría valernos como paradigma de personalidad evasiva el ya clásico personaje de Eduardo Manostijeras.

Son suspicaces, no llevan bien eso de relacionarse con los demás y son un tanto sensibles

Son suspicaces, no llevan bien eso de relacionarse con otras personas y se muestran hipersensibles a la opinión de los demás

Trastorno de la personalidad por dependencia (personalidad dependiente): encontramos una necesidad dominante y excesiva de que le cuiden, lo que conlleva un comportamiento sumiso y de apego exagerado, y miedo a la separación. Un ejemplo bastante adecuado sería “el chico del cable”, interpretado por Jim Carrey en Un loco a domicilio. Su patológica necesidad de tener un amigo, su apego asfixiante, la dificultad de hacer cosas por él mismo, la sobreestimación de una amistad que en realidad no es tal y su búsqueda constante de relaciones íntimas (no reales), ponen de manifiesto la patológica dependencia de este personaje. También podernos ver una personalidad dependiente en el personaje de Norman Bates en la serie Bates Motel (precuela de Psicosis) o en el personaje de Milhouse (Los Simpsons).

Tienen un apego patológico, buscan desesperadamente el contacto con alguien y en ocasiones su carácter es sumiso con tal de mantener dicha relación.

Tienen un apego patológico, buscan desesperadamente el contacto con alguien y en ocasiones su carácter es sumiso con tal de mantener dicha relación.

Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad (personalidad obsesiva-compulsiva): se caracteriza por un patrón dominante de preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la franqueza y la eficiencia. Encontramos este perfil en el personaje de Melvin Udall, maravillosamente interpretado por Jack Nicholson en Mejor imposible. Aunque este personaje padece un trastorno obsesivo-compulsivo como tal, su personalidad también va en la misma línea: tiene unas normas rígidas por las cuales guía su vida y le cuesta ver más allá, excesiva preocupación por el perfeccionismo, dedicación excesiva al trabajo, escrupuloso e inflexible, avaro, rígido y obstinado. También encontramos rasgos de esta personalidad en el personaje de El Señor Fantástico (el hombre elástico) en Los 4 fantásticos y, para los más veteranos, en la Señorita Rottermeier (institutriz de Heidi).

Perfeccionistas, adictos al trabajo, meticulosos y muy rígidos. También muy inteligentes

Perfeccionistas, adictos al trabajo, a menudo monotemáticos, meticulosos y muy rígidos, aunque también muy inteligentes. Su personalidad es obsesiva

 

¿Y tú? ¿Identificas algunos de estos rasgos en tu personalidad?

Alfonso García-Donas

Psicólogo

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