altea adolescentesDesde luego, no nos referimos a que un adolescente feliz supone la felicidad para el adulto que está a su cargo, no, ni mucho menos. Estudios de la Universidad Complutense de Madrid afirman que al pasar una adolescencia feliz mejora la salud del individuo desde el primer momento en el que se establece una aptitud optimista y positiva. Como consecuencia, al formarse su personalidad completamente y alcanzar la madurez, el resultado es un adulto más sano y mucho más feliz.

Los jóvenes que viven una adolescencia feliz tienen una mayor probabilidad de disfrutar de una mejor salud psicológica y física cuando sean adultos. Además, los adolescentes felices se implican con menos frecuencia en conductas peligrosas como el consumo excesivo de alcohol, tabaco o drogas ilegales, y comen menos comida basura.

De esta forma, la evolución personal hacia el ser adulto, no arrastra consigo las trabas del rencor y los pensamientos negativos, así como los diferentes vicios que se asientan en estas edades tan complejas y que pueden derivar con el tiempo en adicciones a sustancias dañinas para la salud y que, curiosamente, también afectan al estado de ánimo. En ese punto, se suele crear un círculo vicioso (nunca mejor dicho) en que se consume algo para estar mejor pero después los sentimientos son más negativos que en estado natural, por lo que se reinicia el ciclo.

Sin lugar a dudas, un adolescente sano y feliz, llega a ser un adulto con más predisposición y capacidades, como consecuencia, a afrontar los problemas del día a día, incluyendo la noción de responsabilidad. Hay que tener en cuenta, que los valores intrínsecos a una persona y sus costumbres, más tarde son legados a su descendencia, por lo que debemos entender que un adulto que ha pasado una buena adolescencia, podrá trasmitir unos valores similares a sus hijos.

La Universidad de Cambridge (Reino Unido) publicó en el año 2011 los resultados de una investigación realizada con voluntarios de entre 13 y 15 años de edad. Y se dieron cuenta de que al alcanzar la edad adulta, quienes habían sido más felices durante la adolescencia tenían mejores relaciones personales, más satisfacción en su trabajo, una mejor salud mental y una vida social más rica.

¿Qué necesitan los adolescentes para ser felices?

altea psicologos adolescentes¿Son felices los adolescentes españoles? Es difícil responder a esta pregunta, pero según el Estudio de la Conducta sobre Salud de los Jóvenes en Edad Escolar, los adolescentes españoles puntúan su satisfacción vital, en una escala del 0 al 10, con una nota media de 7,29. Comparada con los resultados del resto de la Unión Europea, están entre los más felices. El estudio señala que “no existen diferencias destacables en la satisfacción vital de chicos y chicas. Sin embargo, se observan niveles de satisfacción más bajos en los de mayor edad”. Por otro lado, también se desprende que los adolescentes cuyas familias presentan un nivel adquisitivo más bajo tienen un nivel de satisfacción vital claramente menor.

 No hay una fórmula de la felicidad que funcione a todo el mundo. Pero sí que hay una serie de factores que contribuyen a que estos disfruten de una transición a la vida adulta saludable, con calidad de vida y feliz.

Para los jóvenes españoles, la felicidad se asocia primero a la satisfacción con la situación económica, segundo con las relaciones de pareja, tercero con el trabajo y cuarto, y en menor medida, con el físico.

Las actividades sociales con pareja y amigos y leer son frecuentes, inducen placer y son fuente de felicidad.

Los jóvenes felices tienen personalidades de mayor asertividad e implicación, de mayor control del entorno y le atribuyen más sentido a la vida, son más estables emocionalmente, optimistas y creen que el mundo es justo.