CÓMO SUPERAR LOS COMPLEJOS: LA ACEPTACIÓN CORPORAL

CÓMO SUPERAR LOS COMPLEJOS: LA ACEPTACIÓN CORPORAL

Adolescencia, Adultos, Autoestima / 26.07.2021

Al llegar el verano nuestros cuerpos quedan más expuestos y ponemos una mayor atención a nuestro aspecto físico. Es en esta época del año cuando los complejos estéticos toman un papel más importante. Si a esto añadimos la constante exposición a cuerpos “perfectos” que vemos publicados en redes sociales, no es de extrañar que mucha gente acabe desarrollando un problema emocional y un fuerte rechazo al propio cuerpo. En este artículo veremos qué procesos mentales pueden contribuir a empeorar nuestra autoimagen y qué podemos hacer para desarrollar una actitud más positiva hacia nuestro cuerpo, superando los complejos y fomentando la aceptación corporal.

PROCESOS MENTALES QUE CONTRIBUYEN A LA PREOCUPACIÓN POR LOS COMPLEJOS FÍSICOS

Los problemas relacionados con la preocupación por los complejos físicos se sustentan sobre procesos fundamentalmente mentales (sorpresa: ¡no hay ningún problema con el físico!). Sólo así se explica que mientras muchas personas que no encajan en los cánones estéticos prototípicos consiguen sentirse satisfechas con su aspecto, otras personas que encajan casi perfectamente en esos cánones no se sienten a gusto con su físico y desarrollan complejos e inseguridad.

La clave de estos procesos tiene que ver con dónde centramos nuestra atención. Hasta cierto punto es normal estar pendientes de nuestro cuerpo, pensar en qué tal nos vemos y fijarnos en nuestra apariencia. Sin embargo, si tu atención se centra en partes particulares de tu cuerpo, pasas demasiado tiempo centrado en ellas y te resulta difícil dejar de pensar en tu aspecto, seguramente acabarás desarrollando un problema de inseguridad.

El primer paso para vencer los complejos y favorecer la aceptación corporal es darse cuenta de los mecanismos mentales que no nos ayudan, si no que empeoran y mantienen el problema. Así que vamos a ver algunas de las ideas en las que tienden a centrarse las personas que sufren por su apariencia física:

Preguntas incontestables

Hacerte las mismas preguntas sobre tu aspecto una y otra vez. Son preguntas que no tienen una respuesta simple, con lo cual se vuelven recurrentes y causan malestar. Por ejemplo: ¿Por qué tengo este aspecto? ¿Por qué yo? ¿Por qué no podría haber tenido mejores genes? ¿Por qué tengo que lidiar con esto cuando otros no lo hacen? ¿Por qué no puedo simplemente ser normal?

Autocríticas

Etiquetarte de forma muy negativa o despectiva. Por ejemplo: doy asco, parezco un bicho raro, soy feo, soy defectuoso…O criticar partes específicas del cuerpo: mis manos son increíblemente grandes, estoy muy calvo, mi piel es flácida y horrible, mis dientes están amarillos y torcidos…

Fantasías

Fantasear sobre el pasado o el futuro pensando que las cosas serían diferentes si se pudiese cambiar ese “defecto”. Por ejemplo: Si fuera más alto, sería más popular, Si no tuviera acné, ya tendría pareja, Cuando tenga más músculos, los demás me aceptarán; Una vez que me opere, todo me irá bien…

Comparaciones negativas

Centrarte en las virtudes físicas de los demás y en los aspectos negativos propios, de forma que conseguirás salir perdiendo de cualquier comparación. Por ejemplo: Nunca seré tan atractivo como ellos; Ellas son mucho más guapas que yo; Ojalá tuviera su pelo, el mío es horrible; Mis manos son enormes comparadas con las de la gente que conozco.

Sobregeneralizaciones

Sacar conclusiones generalizadas y globales basándose solo en un pequeño hecho. Para ello solemos emplear palabras como “nunca», «siempre», «todo”, “nada”. Por ejemplo: Mi sonrisa estropea toda mi cara; Todos notarán que estoy perdiendo pelo; Siempre tengo un brote de acné cuando pasa algo importante; Las cosas nunca me salen bien.

Preocupaciones

Ralizar predicciones negativas sobre el futuro. A menudo con formulaciones tipo «¿y si…?», que se vuelven repetitivas o nos mantienen rumiando y saltando de un tema a otro. Por ejemplo: ¿Qué pasa si me quedo así para siempre? ¿Y si me ven sin maquillaje? ¿Y si las cosas nunca mejoran? ¿Qué pasa si no puedo cambiar mi apariencia? ¿Y si se ríen de mí?

Reflexiones negativas

Centrarte en el pasado pensando en aquello que ya no puedes cambiar o centrarte en sucesos concretos para descalificarte y descartar cualquier información positiva. Por ejemplo: Si no me hubiese hecho ese tratamiento ahora estaría bien; Nunca debí dejar que vieran mi cuerpo; Ojalá nunca hubiera tomado el sol cuando era más joven; Solo fueron amables conmigo porque sentían lástima por mí; Mi compañero dijo que me veía bien, pero seguro que era porque no quería entretenerse más.

Imágenes

Revivir eventos pasados angustiantes que tienen que ver con tu apariencia, como puede ser el recuerdo de haber sido objeto de burlas en la adolescencia debido al acné.

IMPACTO NEGATIVO

Como hemos visto, hay muchas formas en las que nuestra atención puede estar centrada en preocupaciones estéticas. Este exceso de atención en el aspecto físico puede provocar mucha angustia si permites que ese tipo de pensamientos consuman gran parte de tu energía un día tras otro. La obsesión con la estética provoca problemas como ansiedad, vergüenza, baja autoestima y estado de ánimo deprimido.

Además, si te centras mucho en un área particular de tu cuerpo, seguramente acabarás encontrando otras peculiaridades que normalmente no hubieses notado y que pueden añadir más preocupación y autocrítica.

Si centras tu atención preferentemente en el físico, acabarás restando atención a las actividades cotidianas y a otros aspectos importantes de tu vida. ¿Alguna vez te ha costado concentrarte en alguna tarea, actividad o trabajo por el hecho de estar pensando en algún aspecto de tu cuerpo?

Es importante aprender a entrenar la atención para reconducirla desde los pensamientos negativos y obsesivos acerca del físico hacia el momento presente, lo que existe en el aquí y ahora.

CÓMO FAVORECER LA ACEPTACIÓN CORPORAL

Para superar los complejos y conseguir la aceptación corporal es importante que nos deshagamos de los procesos mentales automáticos que acabamos de describir. Pero esos mecanismos no se pueden simplemente «suprimir» de nuestra mente, si no que hay que reemplazarlos por otros modos de procesamiento más saludables. A continuación hablaremos sobre qué podemos hacer para cultivar una actitud más positiva hacia nuestro cuerpo.

Entrenamiento atencional

El trabajo con los complejos en psicoterapia involucra el desarrollo de la “aceptación corporal”. Para ello se entrena la atención, cambiando el foco de lo negativo (y obsesivo) a una visión más amplia y positiva. Centrándonos en aquello que nos gusta más y aceptando y no luchando contra lo que no nos gusta tanto.

Exposición

Además de entrenar la atención, es necesario exponer nuestro cuerpo tal y como es, sin ocultar, disimular ni modificar ninguna parte considerada “problemática”. Esta exposición es la que va a permitirnos comprobar que nuestros “defectos” no generan el rechazo que habíamos estado temiendo. Sólo con el abandono de los esfuerzos por modificar el cuerpo se consigue aceptarlo y sentirse a gusto con él.

Abandonar las conductas de seguridad y evitación

Las conductas de evitación mantienen el malestar y la obsesión por el cuerpo. Algunas de estas conductas incluyen mirarse repetidamente en el espejo, buscar ropa que tape o disimule ciertas zonas, pedir confirmación a otros sobre cómo nos vemos…

Si abandonas estas estrategias y te dejas ver tal y como eres, no sólo estarás reduciendo el malestar provocado por el complejo obsesivo, si no que los demás te van a ver como alguien más seguro de sí mismo. Y esto resulta atractivo.

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Por último, no dudes en ponerte en contacto con profesionales para ayudarte a superar un problema relacionado con tu imagen corporal. En Altea Psicólogos contamos con un equipo de psicólogos experimentados dispuestos a ayudarte.

Irene Cazorla.

Psicóloga Sanitaria.

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