DES-PA-CI-TO. . . (con el coronavirus)

DES-PA-CI-TO. . . (con el coronavirus)

Ansiedad, Autocontrol, Cambio de hábitos, Consejos, Consejos Altea / 25.03.2020

El Coronavirus, un virus que nos está obligando a ir despacio.

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El Covid-19 (en adelante, Coronavirus) ha hecho que estemos todos como pollo sin cabeza, qué duda cabe. A diferencia de otras pandemias anteriores, esta nos obliga a tomar medidas especiales, extraordinarias.

Seguro que el mundo no se acaba con esto del Coronavirus, pero parece que sí: sobreinformación, medidas gubernamentales in extremis, incertidumbre social y económica; vídeos de personas dramatizando, vídeos de personas haciéndonos reír, directos en redes sociales de todo tipo, personas que increpan a otras, personas solidarias e insolidarias, consejos de expertos, consejos de influencers, consejos del primo/amigo/cuñado/vecino que conoce a quien trabaja en…que  le ha dicho de primera mano que… ¡¡¡Pareciera que el mundo va a explotar en cualquier momento!!!

¡STOP! Que el mundo no se acaba
¡STOP! Que el mundo no se acaba

Lo que ocurre es lo que en algunas disciplinas se llama un QUIEBRE. Un quiebre es una situación que por extraordinaria genera colapso o bloqueo en la persona que lo padece, no sabiendo hacer frente a ella de manera adaptativa. Por supuesto, el Coronavirus es un quiebre en toda regla, una situación que por extraordinaria ha generado desconcierto en todos los estratos sociales.

Un quiebre es una circunstancia que por extraordinaria lleva al desconcierto y en muchos casos al bloqueo. Es el caso del COVID-19.
Un quiebre es una circunstancia que por extraordinaria lleva al desconcierto y en muchos casos al bloqueo. Es el caso del COVID-19.

Sobre el Coronavirus ya has leído y visto de todo, ¿verdad? Consejos, rutinas, medidas de contención y evitación del contagio, qué hacer todo el día en casa, etc. No obstante, lo que pretendemos traerte en este artículo es algo muy sencillo. Hoy, aquí, no vamos a ver más consejos concernientes al QUÉ hacer, sino al CÓMO  hacerlo. Y aquí es donde entra la «cultura de lo lento».

Haz todo lo que ya sabes que puedes hacer, pero hazlo como dice la canción: DES-PA-CI-TO.

Si tenemos veinticuatro horas al día para estar en casa y ocho las dormimos, nos quedan dieciséis. Hagamos lo que hagamos, hay que llenar esas dieciséis horas. Por lo tanto… ¿tenemos prisa para algo? La buena noticia es que si hoy no me da tiempo… ¡Mañana volvemos a tener otras dieciséis horas «libres»!  

Entonces… Desde la disciplina del mindfulness hace tiempo que se nos habla de la cultura de la mente plena, hacer las cosas despacio, disfrutando el momento, el aquí y el ahora, calmando la mente y vaciándola de lo que pasó o lo que pasará, centrándola en lo que pasa. Seguro que has leído o visto algo sobre este tema. Y también seguro que tu ajetreado ritmo de vida te impide llevar a cabo esto del mindfulness. En este sentido estamos de enhorabuena, el Coronavirus nos está obligando a ir despacio.

Prestar atención al presente te ayudará a que el tiempo no se convierta en algo de lo que huir ni rellenar
Prestar atención al presente te ayudará a que el tiempo no se convierta en algo de lo que huir ni que rellenar a lo tonto

Siendo así, es esta una oportunidad extraordinaria para practicar aquella filosofía de lo lento, ya que como ha sido demostrado no hay prisa para nada hasta que no pase el Coronavirus. Luego todo volverá a la normalidad y volveremos a ser (en algunos aspectos tristemente) los de siempre.

Mientras el Coronavirus esté activo y nosotros en casa, veamos algunas prácticas basadas en “lo lento”:

1. Si establecemos una rutina (que deberíamos), que esta no sea atropellada ni sobrecargada. Plantea algunas actividades fijas con tiempo de sobra para ellas antes y después de realizarlas. Así podrás dedicarles esmero y mimo. Invertirás un tiempo precioso en disfrutar, vivir, ESTAR con eso que estás haciendo.

2. ¿Alguna vez, yendo por la calle, te has parado a percibir lo que ocurre a tu alrededor? Si paras y observas, podrás comprobar que ¡ocurre de todo! Intentemos centrarnos en lo que importa, y no hace falta estar en la calle más tiempo del necesario. Caminando mientras vas a la compra o a trabajar, puedes percatarte de:

  • Olores de las flores en los parques, jardines, balcones y arriates.
  • El tacto en la planta de tus pies del acerado por el que estás pasando.
  • La visión de las nubes, los dibujos que hace el Sol entre las plantas…
  • El sonido de los cientos de pájaros que constantemente existe a nuestro alrededor.
  • El sonido que hace el viento al rozar las cosas.
  • La temperatura sobre la piel.
¿Mente llena o mente plena?
¿Mente llena o mente plena? La gestión no sólo del tiempo, sino también del pensamiento, es importantísima en esta etapa excepcional

Existen cientos de estímulos que si nos paramos a percatarnos de ellos, nos inundarán de AQUÍ y AHORA, llenándonos de una sensación de paz interior. Paz que es tan necesaria ante el alarmismo de algunas fuentes de información sobe el Coronavirus.  

3. Desayuna larga y tendidamente… ¿Tienes algo mejor que hacer? Prepárate un desayuno de esos que se ven en las películas, zumo de naranja recién exprimido incluido. Así es como convertirás el desayuno en el “momento desayuno”. La diferencia es tan solo un matiz, pero ¿quién necesita desayunar atropelladamente si no hay ningún sitio al que irse de inmediato? Siéntate, disfruta de cada bocado, de cada textura, de cada sabor… Y estira el momento todo lo que puedas. Aplicable a cualquier comida del día o cualquier actividad diaria, podemos transformarlo en “el momento de…”.

Cualquier momento puede ser convertido en "EL MOMENTO DE..." si le imprimes mimo, tiempo y esmero
Cualquier momento puede ser convertido en «EL MOMENTO DE…» si le imprimes mimo, tiempo y esmero. ¿Tienes algo mejor que hacer?

4. Haz las tareas de casa lo más tranquilamente que puedas. Ahora mismo no estamos en esa mañana de sábado que debemos estirar para que nos de tiempo a todo, para luego poder disfrutar del resto de fin de semana, ya que luego la semana llega atropelladamente… De nuevo: STOP.

Respira. Ahora nadie te espera, ningún lunes llama a tu puerta atropelladamente, ninguna semana que abordar… ¡Calma! E insisto… Haz las tareas del hogar todo lo tranquilamente que puedas: escuchando, cantando y bailando con música; viendo algún documental, película, serie o programa en televisión; aprovecha para charlar telefónicamente con quien nunca tienes tiempo…

5. Cuando te sientes a leer, o cualquier otra actividad intelectual pausada, cuídate mucho de no estar pensando en lo siguiente. Ahora mismo, no necesitas pensar en lo siguiente, hay tiempo de sobra. Disfruta de tu lectura el tiempo que hayas estimado y luego, sólo luego, pensamos en lo siguiente.

Estar presente es estar aquí, junto a lo que estoy haciendo, estar mientras estoy haciendo.
Estar presente es estar aquí, junto a lo que estoy haciendo, es estar mientras estoy haciendo, para enriquecer el momento y que se transforme en «El momento».

6. En relación a lo anterior, haz sólo una cosa a la vez. Una de las cosas que más estresan es estar pensando constantemente en asuntos pendientes. Ahora no hay asuntos pendientes, es imposible, porque hay tiempo para todo y más.

7. ¡Cocina! Transfórmate en un realfooder. ¿Alguna vez has oído eso del real food? Literalmente: comida real. Los pucheros de nuestras abuelas y madres de toda la vida, con sus verduras compradas en comercios del barrio o locales, promocionando la agricultura y ganadería de cercanía. Pues eso: comida real. Ahora tienes todo el tiempo del mundo para hacer esas recetas “de toda la vida” y transformarte en un verdadero/a realfooder. Que no es más (ni menos) que alguien que se preocupa por la sostenibilidad de su entorno al comprar productos de cercanía y prepararlos con el tiempo y esmero que merecen. Nada de precocinados.

8. ¿Recuerdas esa saga de pelis que querías ver y esa otra de libros que querías leer? Pues… ¡Adelante! Ya estamos tardando. ¡Ah! De paso puedes aprovechar para dejar el móvil, que tanto satura a veces. ¿Te acuerdas de los tiempos en los que ver la televisión era sólo eso: ver la televisión sin hacer nada más?

Aprovechemos para ver y leer aquellas cosas que por largas nunca vemos ni leemos. La cultura requiere su tiempo y ahora lo tenemos.
Aprovechemos para ver y leer aquellas cosas que por largas nunca vemos ni leemos. La cultura requiere su tiempo y ahora lo tenemos.

9. Intentemos evitar las preocupaciones por lo que aún no tiene solución. Estamos convencidos de que el gobierno hace lo que puede, conforme puede, para que todo salga bien. Cualquier gobierno lo haría, qué duda cabe. Hay medidas que para tomarlas requieren reuniones,  conversaciones con distintos actores sociales y, sobre todo, tiempo. De nada vale que yo hoy me preocupe de si me llegará o no me llegará una ayuda, la moratoria de mi hipoteca, etc., si la decisión no está tomada y, por lo tanto, el comunicado oficial sobre cómo proceder aún no está listo. Así es que, ocupémonos de lo que podamos conforme vayamos pudiendo y cuidémonos de preocuparnos por lo que aún está por llegar. Porque para bien, para mal o para regular, inexorablemente llegará.

10. Por último, ten paciencia en las colas, son necesarias y a nadie se le va la vida en entrar el primero a ningún lugar. Lleva contigo música, un podcast en el móvil, un libro o una revista para poder entretenerte si la cola para entrar al súper es muy larga. No desesperes, con tu calma ayudas a muchos a mantener la suya.

Ten paciencia y lleva contigo algo que pueda entretenerte si la cola para entrar al súper es muy larga.
Ten paciencia y lleva contigo algo que pueda entretenerte si la cola para entrar al súper es muy larga.

Para concluir, la idea es que hagas las cosas como las haces un domingo cualquiera: pausadamente, centrado en cada momento, llenando lo que haces de calma y paz interior; sin prisas, sin ir atropelladamente, sin estrés ni tensión…

Insistimos: NADIE-NOS-ESPERA-FUERA. Así en estos días de excepcionalidad, trabajemos para dejar de hacer las cosas como si fueran días normales, porque no lo son. Y no pasa nada, incluso dadas las circunstancias, todo puede estar bien siempre que tengamos ganas de hacer las cosas…

…DES-PA-CI-TO.

Alfonso García-Donas

Psicólogo

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