Internet: la droga de nuestro tiempo.

Internet: la droga de nuestro tiempo.

Adicción a la tecnología, Adicción a las drogas, Adicciones, Sin categoría / 16.01.2022

La drogadicción ya no está en la calles, está en las casas y se llama Internet

Desde el principio de los tiempos, todas las sociedades han normalizado el consumo de ciertas drogas. En nuestro contexto podríamos hablar del alcohol y el tabaco, sustancias muy socializadas que forman parte del ideario colectivo como poco peligrosas. Por este motivo forman parte de la vida adulta (y no tan adulta) con total normalidad. Encontramos su normalización en todo tipo de festividades y eventos y nos reunimos en torno a ellas para socializar.

En otras sociedades podemos encontrar otro tipo de sustancias, desde el cannabis (hachís y marihuana) hasta sustancias psicotrópicas usadas en diversos rituales ancestrales: como el peyote, la mescalina o la ayahuasca. En otros tiempos, incluso, drogas como la cocaína o el opio eran legalmente comercializadas y consumidas por todo tipo de personas. 

Durante el siglo XIX era común en China y Occidente los fumaderos de opio, lugares donde la gente iba a consumir de manera legal esta sustancia
Durante el siglo XIX era común en China y Occidente (especialmente en EE.UU., Francia e Inglaterra) los fumaderos de opio, lugares donde la gente iba a consumir de manera legal esta sustancia

Todas estas sustancias tienen en común, que si bien existe un consenso general en torno a su nivel de toxicidad y generalmente son consumidas con moderación, algunas personas acaban siendo adictas. En nuestro contexto existe un consenso social para proteger la infancia de ellas, por lo que les aplicamos cierto grado de exclusividad en su uso a la vida adulta. En ese sentido, legislamos para que los menores no puedan consumirlas, o al menos en teoría les sea difícil acceder a ellas.

Sin embargo, no lo entendemos de la misma manera cuando de “adicciones no tóxicas” se trata. El ejemplo por antonomasia es Internet, algo que entendemos como inocuo e inofensivo y que sin embargo puede llegar a tener el mismo efecto que las drogas anteriormente mencionadas.

El abuso de la vida virtual puede ser igual de adictiva que las drogas clásicas, ya que su efecto en la química cerebral es muy parecido

¿Cómo actúan las drogas en el cerebro?

La mayoría de las drogas están diseñadas para actuar sobre el sistema de recompensas del cerebro, provocando con su consumo la activación de dopamina. La dopamina es un neurotransmisor involucrado en el movimiento, la emoción, la motivación y los sentimientos de placer.

El uso abusivo de la tecnología activa sin esfeurzo alguno el sistema de recompensa cerebral, generando una sensación de euforia que puede llegar a ser muy adictiva
El uso abusivo de la tecnología activa sin esfuerzo alguno el sistema de recompensa cerebral, generando una sensación de euforia que puede llegar a ser muy adictiva

De forma natural, la dopamina se activa para generar una sensación de recompensa ante comportamientos adaptativos. Es así como sentimos satisfacción cuando hacemos algo bien, logramos cosas buenas o nos divertimos. Sin embargo, la sobrestimulación del sistema dopaminérgico con drogas produce efectos de euforia, lo que refuerza fuertemente el consumo. Además, cuando la sustancia o actividad no está disponible, genera sentimientos de depresión, irascibilidad extrema y comportamientos obsesivos de búsqueda y consumo.

Pues bien, el abuso de internet funciona para el cerebro exactamente igual: da una sensación de satisfacción inmediata, tiene un período de recompensa muy cortoplacista, es de acceso y uso tremendamente fácil y está repleto de estímulos y actividades atractivas e infinitas para satisfacer a todo tipo de público.

Siendo así, parece obvio que como si de cualquier otra droga se tratara, deberíamos protegernos de ello como sociedad, especialmente a la infancia. Sin embargo, no es así. Es más, tenemos acceso a Internet en cualquier lugar a modo de buffet libre.

Según algunas estimaciones, el 6% de la población mundial es adicta a internet.  A su vez, una investigación de la Universidad de Hong Kong revela que unas 435.582 millones de personas en el mundo sufren síntomas similares a los del síndrome de abstinencia al sufrir restricciones en el acceso a la web.

En un artículo publicado en El País nos informan de algunas conductas que apoyan la tesis adictiva en el uso de internet: privarse de sueño para estar más tiempo conectado; descuidar otras actividades importantes, como el tiempo con la familia, las relaciones presenciales o las obligaciones cotidianas; pensar en Internet constantemente, incluso cuando no se está conectado; e intentar limitar el tiempo de conexión pero sin conseguirlo. El componente objetivo de la adicción es, más allá del tiempo invertido, la interferencia negativa grave en la vida cotidiana; el subjetivo, la utilización del ciberespacio para mejorar el estado de ánimo y escapar de una vida real que se percibe como insatisfactoria.

Por todo ello, tenemos razones suficientes para pensar que Internet puede llegar a convertirse en una droga para muchas personas, especialmente para los “nativos digitales”, una generación de personas que ya han nacido en la era digital y para los cuales la tecnología forma parte de sus vidas desde que son bebés.

Llamamos nativo digital a esa persona que ya ha nacido en la era tecnológica y, por lo tanto, tiene acceso a la red desde bebé.
Llamamos nativo digital a esa persona que ya ha nacido en la era tecnológica y, por lo tanto, tiene acceso a la red desde bebé.

 Algunos consejos para proteger el hogar del uso abusivo de las tecnologías y de la vida digital:

– Cuida tus hábitos digitales como adulto. Los niños tienden a imitarte porque no aprenden de lo que se les dice, sino de lo que ven.

– Limita el uso de la tecnología a un tiempo diario razonable. Los expertos recomiendan un máximo de dos horas diarias.

– No permitas que tus hijos se autogetionen en el uso de la tecnología. Es muy fácil que incurran en el abuso.

– Genera hábitos saludables de diversión y ocio: salidas, juegos de mesa, lectura, manualidades, actividades en familia, deporte… Actividades que requieran socialización e interacción entre vosotros y también con otras personas.

– No permitas que el uso de la tecnología se convierta en una fuente de conflictos en casa. En el momento en que eso suceda, asume su control total y hazla desaparecer por un tiempo.

– Para los más pequeños, permite el uso de internet de manera moderada sólo en las zonas comunes de la casa, evitando así el aislacionismo.

– También puedes usar algunas aplicaciones de control parental.

– Cuando salgas de casa con tu familia, cambia el uso del móvil por la conversación y la interacción real. Incluso se hace muy sano «dejarse el móvil olvidado» en casa.

Con todo, nos hacemos cargo de que el restringir el uso de Internet en casa es difícil. Ello es debido al tremendo interés que despierta y la variabilidad de utilidades que puede llegar a tener. No obstante, y como si de cualquier otra sustancia/actividad nociva se tratase, debemos ser conscientes de qué estamos utilizando para darle un uso adecuado.

Alfonso García-Donas

Psicólogo

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