Los trastornos en los cambios de estación

Los trastornos en los cambios de estación

Sin categoría / 22.09.2017

 

Jon Nieve

Se acerca el invierno y la noche alberga horrores

Hace tiempo que sabemos que el invierno se acerca y la noche alberga horrores. Usamos esta famosa cita literaria y cinematográfica para explicar cómo la climatología (horas de luz al día, temperatura, humedad, presión atmosférica…) ejerce una gran influencia en nuestro estado anímico. Estos trastornos se aprecian sobre todo en otoño e invierno y especialmente en los niños: cambios de humor, irritabilidad, decaimiento del ánimo, apatía…, pero también pasa en los adultos.

Para los mayores, hay estaciones del año en las que se acentúan algunos trastornos psicológicos: disminución del estado de ánimo, aumento del cansancio, dificultad para conciliar el sueño, baja concentración… Si estos síntomas son muy acusados puede que se esté produciendo un trastorno afectivo estacional, especialmente en otoño e invierno.

Mujer luz

La luz estimula la liberación de Serotonina.

El trastorno se asocia, sobre todo, a la reducción de horas de luz. Sabemos que la exposición a la luz estimula la segregación de Serotonina, la popularmente llamada hormona de la felicidad. La serotonina es un neurotransmisor encargado de estimular el pensamiento positivo, la proactividad, la actividad motora y las granas de relacionarnos con los demás. Como en otoño e invierno las horas de luz son más escasas, la presencia de Serotonina en nuestro cerebro también lo es. No es casualidad que en aquellos países en los que hay menos horas de luz, la tasa de suicidios sea más elevada. ¿No te resulta curiosao el carácter alegre que suelen mostrar los pueblos y culturas del sur del mundo, frente a la frialdad emocional de los del norte? Lo dejo como reflexión…

Por otro lado, los cambios estacionales también afectan a la segregación de la Melatonina, una hormona encargada de regular el ciclo de sueño-vigilia. Así, nuestro cuerpo la segrega cuando la luz comienza a decaer, para hacernos entender que se acerca el momento de ir reduciendo el ritmo vital y prepararnos para el descanso. Si, como venimos diciendo, la menor presencia de luz afecta a que se reduzca la presencia de Serotonina (que nos activa) y aumenta el de la Melatonina (que nos inhibe), ya tenemos el caldo de cultivo perfecto para padecer ciertos síntomas psicológicos un tanto molestos.

Así, los síntomas estacionales podrían ser: desesperanza, decaimiento, irritabilidad, tristeza, ansiedad, anhedonia, incluso disminución de la libido. Todo ello puede conllevar, además, la aparición de síntomas vegetativos como la hipersomnia, cansancio físico, aumento de apetito y por tanto de peso, hipersensibilidad reactiva…

Por eso, no es casualidad que en las consultas psicológicas atendamos más personas con síntomas depresivos en estas estaciones. En el caso del otoño, además de todo lo comentado, suele coincidir con la terminación de la estación vacacional, que como bien sabemos tiene sus propios síntomas depresivos.

Entonces, ¿qué podemos hacer para combatir los síntomas estacionales?

Hombre corriendo por la playa

Hacer deporte ayuda a liberar endorfinas para estimular el pensamiento positivo.

Ahora más que nunca, haz deporte: el deporte ayuda a liberar endorfinas, sustancias químicas muy relacionadas con el bienestar psicológico y el aumento de actividad física.

No rompas la rutina vacacional de golpe: aprovecha los fines de semana y los tiempos libres para realizar algunas de las cosas que hacías en verano. Tu cerebro tiene asociadas dichas actividades al bienestar: pasear con tu pareja, quedar con amigos, leer, practicar alguna afición, escuchar música, ir a la playa…

Ayuda a tu cerebro a ser feliz: estimula la felicidad con películas de humor, obras de teatro cómicas, vídeos cortos cuyo titular es “aguanta sin reírte 1 minuto”, lee chistes o tiras cómicas… Cualquier cosa (por tonta que pueda parecer) que estimule una sonrisa, podrá ayudarte a combatir los síntomas depresivos estacionales.

Brindis

Las relaciones sociales estimulan la felicidad.

Ama y ensancha el alma: busca momentos de intimidad con tu pareja. Sabemos que la actividad sexual tiene un sinfín de beneficios físicos y psicológicos.

Sal y relaciónate: como diría Pipi Calzaslargas –“no dejaré que un día de lluvia me impida regar mis flores”-. Sigue su consejo y relaciónate con tus amigos. Cuando la playa no valga… que lo hagan las cañitas del bar.

 

 

Porque se acerca el invierno y la noche alberga horrores… Ahora más que nunca: ¡VIVE!

Persona corriendo fondo nubes

En otoño e invierno, más que nunca, promociona tu salud psicológica.

 

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