Mi hijo dice mentiras, ¿qué hago?

Mi hijo dice mentiras, ¿qué hago?

Adolescencia, Adultos, Ansiedad infantil, Apego, Apoyo a padres primerizos, Autoestima, Baja autoestima infantil, Comunicación, Infancia, Inseguridad / 06.02.2021

Mi hijo dice mentiras, ¿qué hago?

Desde pequeños enseñamos a los hijos cómo su comportamiento tiene consecuencias positivas y/o negativas sobre los padres. Para conseguir la aprobación de papá y mamá, muchos de nuestros pequeños recurren a la mentira.

Pero no siempre la mentira conlleva la intención de engañar. Es lo que ocurre durante los primeros años de vida de los niños y niñas, que no diferencian entre realidad y fantasía, siendo para ellos los personajes de los cuentos tan reales como la vida misma. La edad en la que una mentira se considera intencionada depende de la madurez del pequeño, aunque en términos generales será a partir de los 6-7 años aproximadamente.

La mentira es un recurso más en el proceso de comunicación, una acción que realizamos de forma voluntaria con el objetivo de ocultar la verdad.

¿Cómo podemos prevenir o evitar las mentiras?

Los padres somos el principal modelo de nuestros hijos. Por ello es importante que adoptemos y practiquemos diversas actitudes y evitar que la mentira se convierta en un recurso habitual de nuestros hijos.

Algunas claves que pueden servir para superar situaciones en las que los hijos dicen mentiras:

¿Por qué ha mentido?

Intenta entender porqué ha mentido, cual es el motivo. Y centra tu atención en el motivo y no en la mentira en sí. De forma tranquila y a solas explícale con cariño que ha mentido y eso tiene consecuencias.

Dale la oportunidad de que rectifique

Dale tiempo para que rectifique su mentira. A veces, es mejor dejar que las cosas se enfríen dando lugar a la reflexión.

Si decimos “Piénsalo y luego hablamos tranquilamente”, puede que rectifique y diga la verdad. Entonces es el momento de felicitarle por ello y reforzadlo. Si se atreve a reconocer que mintió, debemos reconocer su buena actitud y valentía.

Evitemos preguntas trampa

Evita dadle la posibilidad de que mienta. A veces, le hacemos preguntas que ya conocemos la respuesta pero aún así se la hacemos, para así «pillarle la mentira». Esto pone a los niños en una situación complicada. “O miento o mis padres se enfadaran”.

Pongamos un ejemplo: Llegas a casa y ves no ha hecho los deberes, en lugar de decir “¿a qué no has hecho los deberes?” en tono enfadado, mejor decirle “Seguro que no te ha dado tiempo a hacer los deberes, ¿los haces mientras preparo la cena?, así si tienes dudas puedo ayudarte”.

Dale ejemplo

Como ya hemos comentado, los padres somos el principal modelo de nuestros hijos. Así que, si queremos que ellos no mientan, lo mejor es evitar mentir nosotros, aunque la mentira no tenga nada que ver con el pequeño.

Recuerda la importancia de una comunicación familiar fluida, donde todos reconozcamos nuestros errores y empaticemos con las necesidades del otro.

Soluciones

Siempre hay soluciones. Debemos enseñarles que mentir no es el camino, que se puede reparar lo que se ha roto, pedir disculpas o limpiar lo que se ha ensuciado. Decir mentiras no es la solución.

La mentira forma parte del desarrollo madurativo de los niños. Como padres debemos orientarlos y ofrecerles un entorno seguro donde se sientan valorados y queridos sin necesidad de decir mentiras sobre ellos mismos o sus ideas.

Si tienes alguna duda o consulta en ALTEA Psicólogos encontrarás a un equipo de profesionales que te asesorarán en todo este proceso para lidiar con tales situaciones.

Beatriz González
Psicóloga y Logopeda.

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