MIEDO Y ANSIEDAD EN NIÑOS

MIEDO Y ANSIEDAD EN NIÑOS

Ansiedad, Ansiedad infantil, Inseguridad, Miedos y fobias / 26.01.2020

Considera que su hijo tiene miedo y ansiedad?.¿Sabe qué hacer para ayudarle?. Si tiene dudas, le interesa este artículo.

Miedo y ansiedad en los niños. Como padres a menudo observamos el efecto del estrés en nuestros hijos y necesitamos herramientas que nos faciliten cómo remediarlo.

CÓMO SE PROGRAMA EL CEREBRO DE UN NIÑO PARA QUE SEA UN ADULTO CON TENDENCIA AL MIEDO Y LA ANSIEDAD

Cada vez es más frecuente hablar del estrés en que vivimos y de la falta de tiempo como los dos grandes males de nuestra época. Junto a nuestra alocada celeridad cotidiana conviven otros elementos mucho más sutiles, pero no menos nocivos, que con frecuencia desatendemos. En ellos está la base de los cerebros que viven con miedo y ansiedad.

Como terapeuta infantil en Altea Psicólogos observo un incremento de niños y adolescentes con patrones de estrés que a menudo se convierten en miedo y ansiedad.

Por ello, vamos a abordar este tema analizando los estilos de crianza que frecuentemente encontramos asociados. Será útil conocer cuáles de nuestras actuaciones como padres pueden dejar instaladas programaciones inconscientes que fomentan en los niños respuestas de miedo y ansiedad. Nos referimos a conductas y prescripciones de alerta mil veces repetidas que actuarán como troyanos dormidos en las mentes de nuestros hijos y que aparecerán cuando menos lo esperan. Aunque la motivación del adulto es proteger, el resultado es que un cerebro programado para ver el peligro lo encuentra incluso donde no lo hay.

“Lo suyo empieza en lo nuestro”

Aunque coloquialmente se habla de miedo y ansiedad indistintamente, ambas emociones están causadas por activadores diferentes. Por un lado, el miedo es originado por un estímulo percibido como peligroso para la vida. Por otro, la ansiedad es fruto de una valoración cognitiva y socialmente aprendida, cuya causa es el sistema de creencias respecto a la situación dada.

Así, en el miedo el cerebro activa una reacción inmediata y adaptativa de huida, lucha o bloqueo como resolución ante la amenaza. En el mundo animal estas reacciones aumentan las posibilidades de supervivencia.

En la ansiedad, la evitación, huida y bloqueo ante el estímulo desencadenante son desadaptativas e ineficaces, pues no confrontan la causa real del malestar experimentado. Dicha causa no es otra que una interpretación amenazante y aprendida de una situación percibida.  

Cuando la amenaza está en nuestros pensamientos, los mecanismos de nuestra biología natural (los mecanismos de defensa innatos) no funcionan. Como consecuencia, se crean reexperimentaciones continuas y traumatizantes de ese malestar no resuelto. Es así como la ansiedad se convierte entonces en la amenaza de nuestras vidas y el miedo a experimentarla en nuestra mayor pesadilla.

Los padres miedosos hacen hijos miedosos

Los hijos aprenden por imitación de lo que observan, por las consecuencias de sus exploraciones y por seguimiento de instrucciones mil veces repetidas. Es decir, por factores en los que como padres estamos directamente implicados Teniendo en cuenta esto, el primer paso para proteger a los hijos del miedo y la ansiedad es la autoobservación.

Observe su ritmo de vida, a qué presta atención. Qué nerviosismo y tensión le impone a su hijo en las rutinas cotidianas, qué valora y que prioriza en la relación con él. Qué palabras le da para nombrar lo que experimenta y hacia dónde le hace mirar cuando le lleva a contactar con el mundo: ¿hacia lo que ha logrado o hacia lo que le falta?. ¿Hacia lo que funciona o hacia lo que no? . ¿Lo que es peligroso o hacia lo que es seguro?.¿Hacia el optimismo realista o hacia el pesimismo derrotista?. ¿Le enseña a valorar lo que tiene?,¿ le enseña a valorarse y aceptarse a sí mismo?.

Y es que, viviendo en una sociedad impregnada de valores dirigidos al éxito y el consumo, se hace real una ansiedad social de la que ya hablaban los filósofos estoicos: «nada es suficiente para quienes demasiado es poco”.

Todo ello programa el cerebro de nuestros hijos en una red invisible de sistemas de valores, creencias y actitudes que formarán su identidad y dirigirán su conducta. Algunas de estas programaciones los harán supervivientes y resilientes, otras los mantendrán en alertas infructuosas que minarán su bienestar.

La comunicación no verbal también es importante

“No haga niños constantemente preocupados pues es la antesala para un adulto con miedo y ansiedad”

 ¿Y cómo lograr esto? En primer lugar le propongo reflexionar sobre cómo son las dinámicas cotidianas con sus hijos intentando responder a las preguntas anteriores. Tomar conciencia de las cosas es el primer paso para el cambio. No sea duro con usted mismo, se trata de aprender y no nacemos sabios. Nosotros le ayudaremos en este camino en las siguientes publicaciones.

“El cambio es siempre el resultado final de todo verdadero aprendizaje”. Leo Buscaglia

Julia Sáez Gázquez
Psicóloga Clínica Infantil. Logopeda

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