PROCRASTINACIÓN Y GESTIÓN EMOCIONAL

PROCRASTINACIÓN Y GESTIÓN EMOCIONAL

Ansiedad, Autocontrol emocional, Estrés, Estrés laboral, Sin categoría / 21.05.2021

Todos nos hemos visto en algún momento postergando una tarea que nos resulta poco gratificante o incluso molesta. Esa conducta de dejar para más tarde (casi siempre en el último momento) lo que deberíamos hacer ahora es lo que llamamos “procrastinar”. En este artículo veremos cómo esa tendencia a la procrastinación puede estar relacionada con la mala gestión emocional y el perfeccionismo.

¿Qué es procrastinar?

La palabra “procrastinar” viene del término latín “procrastinare”, que significa postergar hasta mañana. Cuando procrastinamos, solemos aplazar una actividad o situación que nos incomoda, realizando en su lugar otras que nos resultan más placenteras. Esto nos ocurre, por ejemplo cuando, aunque sabemos que deberíamos ponernos a estudiar para el próximo examen cuanto antes, lo vamos dejando y dejando… hasta que ya casi no tenemos tiempo para estudiar y no nos queda otro remedio que ponernos. También procrastinamos cuando dejamos un informe o un encargo de trabajo importante para la última de nuestras tareas, mientras nos encargamos de otras menos prioritarias y más fáciles. O simplemente, cuando retrasamos mil veces una tarea que tenemos a medio acabar y que tememos que no nos quede tan bien como queremos.

La procrastinación y la gestión emocional

En muchas ocasiones, la procrastinación se ha asociado a la vagueza y a la falta de empeño. Sin embargo, cuando el aplazar tareas importantes se convierte en un hábito, suele ir asociado a experiencias de ansiedad, inseguridad, perfeccionismo y baja autoestima.

En esos casos, la procrastinación actúa como una conducta de evitación del malestar emocional. Las tareas que se consideran más importantes y que exigen esfuerzo se posponen porque la persona no se ve capaz de lidiar con la angustia que le supone enfrentarse a ellas.

Las personas nos vemos sometidas a multitud de factores estresantes, por eso aprender a manejarlos se hace especialmente interesante en estos tiempos.

Sin embargo, esta evitación sólo nos aporta un escape del malestar a corto plazo. Pues a la larga, esta ineficaz estrategia aumenta la angustia al tener que enfrentarnos a una tarea difícil en el último momento, con poco tiempo y mucho más estrés. En esas circunstancias nuestra eficacia se verá inevitablemente afectada. De esta forma se refuerzan las creencias negativas sobre uno mismo como incompetente, vago o incapaz, que provocarán un círculo vicioso de procrastinación la próxima vez que nos enfrentemos a una tarea similar.

En los casos más graves, este círculo vicioso derivará en el abandono definitivo de las tareas (no preparar los exámenes, no ir al trabajo, no empezar un proyecto…). Todo esto traerá consigo sentimientos de fracaso, apatía y falta de energía; constituyendo un problema por el cual mucha gente decide acudir a terapia psicológica.

Relación entre la procrastinación y el perfeccionismo

Al contrario de lo que mucha gente podría pensar, no es solamente la gente holgazana la que tiende a postergar tareas, sino que aquellos con un exceso de perfeccionismo lo hacen también.

En estos casos, se le da una excesiva importancia a realizar la tarea de forma “perfecta”, muy precisa, sin fallos. Aunque el perfeccionismo puede considerarse muchas veces como un rasgo positivo que ayuda a conseguir grandes logros, muchas veces se acaba llevando al extremo. Al fin y al cabo la perfección es algo que no se puede establecer objetivamente. Siempre se puede «perfeccionar aún más» un trabajo. De esta forma, la probabilidad de quedar satisfechos buscando la perfección es muy reducida.

El miedo a no poder alcanzar ese nivel de ejecución provoca mucho estrés y ansiedad, pudiendo repercutir negativamente en el ánimo y motivación para la tarea. En estos casos es probable que se termine postergando la tarea o que se abandone definitivamente.

Cómo dejar de procrastinar

Como hemos visto, tras la procrastinación se esconde un sinfín de motivos y hábitos que hay que identificar y abordar. En este artículo podéis encontrar algunos consejos para acabar con la procrastinación. Sin embargo, si el postergar o abandonar tareas está convirtiéndose en un problema que repercute en vuestra vida y bienestar, siempre podéis acudir a un terapeuta especializado que os ayude a manejarlo.

Irene Cazorla Torres.

Psicóloga General Sanitaria.

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