QUÉ HACEMOS

Retrasos en el Desarrollo y Trastornos del Lenguaje

Los niños no nacen con un manual de instrucciones, por lo que hay momentos en los que toda nuestra pericia como padres y madres no nos sirve, no obtenemos lo que queremos a pesar de nuestros esfuerzos y nos sentimos frustrados. Ante estos momentos no estás solo/a, tienes un equipo de profesionales con más de 25 años de experiencia en Trastornos del Desarrollo y Terapia Logopédica.

RETRASOS EN EL DESARROLLO Y TRASTORNOS DEL LENGUAJE

El desarrollo adecuado del lenguaje y de la capacidad intelectual permite al ser humano adaptarse al medio en el que vive.

Históricamente en la psicología infantil, se ha dado una elevada importancia a la detección temprana y a la intervención de aquellas alteraciones en el desarrollo que han repercutido en el funcionamiento comunicativo, cognitivo y global del niño.

Mantener un enfoque evolutivo facilita la comprensión y correcta estimación de objetivos de tratamiento. Es nuestro propósito atender estas afecciones a partir de la reflexión sobre el desarrollo normalizado, y de cómo este se ve alterado en algunos niños.

Realizamos la valoración, diagnóstico y tratamiento de las personas con retrasos en el desarrollo y trastornos del lenguaje oral y escrito. El abordaje de las dificultades se hace en coordinación con la familia y la escuela asegurando que los objetivos de intervención se orienten de manera conjunta.

EN ETAPAS INICIALES ATENDEMOS: Retrasos madurativos, afecciones del lenguaje receptivo y expresivo (Retraso del lenguaje, TEL, trastorno fonológico), Trastornos Generalizados del Desarrollo, Trastornos del espectro Autista (Síndrome de Asperger, Autismo de alto rendimiento). Realizamos el diagnóstico y proporcionamos asesoramiento a las familias y orientación sobre las posibles alternativas terapéuticas.

EN ETAPAS POSTERIORES, los objetivos de estimulación se centran en la correcta adquisición de herramientas para el aprendizaje escolar, como son la lectoescritura en niños con Trastornos del Lenguaje, o bien, en la superación de las dificultades asociadas a la Dislexia y a la Disgrafía o la Discalculia.

Julia Sáez Gázquez

Directora técnica del área de atención temprana y trastornos del desarrollo de la Clinica Altea

Un diagnóstico adecuado y precoz en los primeros años del desarrollo, es fundamental para el pronóstico y el logro de resultados en la evolución del niño, así como para la tranquilidad de su familia.

PREGUNTAS
FRECUENTES

  • > ¿Cuándo acudir a un psicólogo para consultar las dificultades de mi hijo?
  • > ¿Cuánto tiempo dura la intervención psicológica?
  • > Mi hijo/a está teniendo muchas dificultades escolares ¿puede deberse a alguna dificultad de aprendizaje? ¿qué puedo hacer?

Tratamos problemas como:

Es bastante difícil definir el término de trastornos emocionales o afectivos, ya que es un fenómeno que está interrelacionado con muchos otros trastornos: de conducta, personalidad, dificultades de aprendizaje, etc. Algunos síntomas y efectos de los trastornos emocionales en la infancia son: excesiva sensibilidad, disminución del rendimiento escolar, ensoñación, esfuerzos por complacer, dificultades de separación de la madre, aumento de actitudes egoístas, dificultades de expresión de los propios sentimientos, sentimiento de culpa.  Esto puede traducirse en conductas agresivas o retraídas. Para poder solucionar estos problemas cuanto antes, es muy importante un diagnóstico precoz y una atención psicológica por profesionales especializados. La atención temprana será clave.

Cuando hablamos de un trastorno del desarrollo nos referimos a aquellos niños con ciertas alteraciones cualitativas, que presentan un nivel de desarrollo inferior al correspondiente a su edad. Es decir, no alcanzan los hitos o habilidades esperadas ya sean en el área comunicativa/lingüística, social, motriz, afectiva y de autonomía o desarrollo personal. Se pueden diferenciar multitud de dificultades entre las que se encuentran:  déficits de atención, hiperactividad, trastornos específicos del lenguaje, trastornos del espectro autista, del aprendizaje, entre otros. Muchas de estas dificultades suelen ponerse de manifiesto en los primeros años de la vida y especialmente en la etapa de escolarización. Es crucial poder conocer los signos de alerta y si el diagnóstico lo requiere, se ayudar al menor a hacer frente a las dificultades que se vayan presentando.

La convivencia entre los hermanos no siempre puede ser perfecta. Como padres es importante aceptar como normal que surjan conflictos, y una buena resolución de los mismo, desde AlteaPsicólogos recomendamos instaurar ciertas pautas o reglas de convivencia, que deben ser claras, concretas y previamente explicadas a sus hijos. Cuando se infrinjan alguna de esas reglas, sólo hay que recordarles brevemente qué pauta se han saltado. La clave es intervenir consistentemente antes de que el problema escale.

Celos: Los celos son un estado afectivo caracterizado por el miedo a perder o ver reducidos el cariño y la atención de alguien querido. Entre los hermanos surgen en un afán por tratar de conservar de manera exclusiva todo el afecto de uno o ambos progenitores. Hay que manejar con suavidad este período de adaptación que necesariamente han de pasar los hermanos, con mucho cariño y comprensión tratar de hacer comprender que el cariño de los padres es el mismo para todos los hermanos, aunque las necesidades de cada uno son distintas.

Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son una condición neurológica, que afecta el desarrollo de la persona. No se conoce una causa exacta, sin embargo, la ciencia indica que existen factores genéticos y ambientales que contribuyen a su presentación, es una condicion con la cual se nace. No se adquiere a lo largo de la vida. El término “espectro” se refiere a la amplia gama de síntomas, fortalezas y grados de deterioro que se presenta de forma diferente en cada persona. Aunque existen ciertas características comunes como dificultades en la comunicación e interacción social en diferentes contextos, comportamientos repetitivos o estereotipados, y rigidez ante cambios en su rutina diaria. Son síntomas que comienzan en la primera infancia, por lo general en torno a los 2 años de vida.

La capacidad para relacionarnos con el mundo que nos rodea es una habilidad aprendida desde la infancia, ya que nos permite comunicarnos con otros, comprender en el contexto que nos desenvolvemos y adaptarnos a ese momento que estamos situados. Las habilidades sociales por tanto son un conjunto de capacidades con un repertorio de acciones y conductas que hacen que las personas se desenvuelvan en lo social. Son complejas ya que están formadas por un amplio abanico de ideas, pensamientos, creencias y valores que son fruto de aprendizajes y de experiencias. Existen una serie de síntomas que si son muy frecuentes, pueden indicar falta de habilidades sociales en un niño, como la timidez excesiva, baja autoestima, el miedo a las situaciones sociales, falta de empatía hacia los demás, que pueden originar problemas en las relaciones con otros, problemas de autocontrol y de comunicación. Si persisten estas dificultades o llegan a extremos, pueden desembocar en trastornos del comportamiento, problemas escolares, o incluso trastornos psicológicos graves. Ya que estas habilidades son aprendidas, cuando sean as detectadas es importante ayudar al menor, con los profesionales adecuados, a mejorar su manera de relacionarse con los demás  y con el entorno que le rodea.

Las dificultades o trastornos específicos del aprendizaje constituyen un conjunto de problemas que interfieren en el rendimiento escolar de los niños de manera significativa. Se trata de alteraciones en los procesos cognoscitivos que normalmente tienen lugar en un área muy concreta. Los más habituales están relacionados con dificultades en la lectura, la escritura o el cálculo: dislexia, dislalia, disgrafía y discalculia. El tratamiento precoz es fundamental, ya que con una intervención psicopedagógica  adecuada la mejora es notable en la mayoría de los casos.

Este trastorno consiste en una serie de síntomas que interfieren en la cognición y en el control conductual y tienen como resultado una afectación del desarrollo intelectual, social y emocional del niño. Los síntomas del TDAH pueden variar mucho en función del caso, y pueden presentarse con distinta intensidad. Los síntomas clásicos del trastorno por déficit de atención con hiperactividad se pueden dividir en tres categorías: hiperactividad e impulsividad (a menudo generan otros síntomas como pueden ser la conducta disruptiva, la dificultad para concentrarse en las tareas, el aburrimiento en clase y el consecuente fracaso académico), inatención (dificultad para concentrarse en situaciones de la vida cotidiana, genera  problemas en el aprendizaje, falta de memoria y dificultad para entender órdenes) y síntomas emocionales (alteraciones en su estado de ánimo que puede desembocar en depresión o distimia, ansiedad, mal humor y la irritabilidad, entre otros).

Se caracterizan por una inadecuada relación con la alimentación. Estas anomalías en los hábitos alimenticios pueden implicar tanto la ingesta de alimentos insuficiente o excesiva, afectando a la salud física y emocional del individuo. Los casos más comunes son la anorexia, bulimia y/o trastorno por atracón. Existen diversos factores que los desencadenan.  Aunque son los adolescentes y especialmente las chicas las más vulnerables y propensas a padecerlo, puede afectar a niños, jóvenes y, cada vez más, a adultos. Se consideran graves porque tienen consecuencias tanto físicas, como psicológicas y sociales. La ayuda terapéutica es necesaria en prácticamente todos los casos. Desde AlteaPsicólogos recomendamos la detección precoz, un tratamiento individualizado y la implicación en el proceso del ámbito familiar, educativo y social para lograr combatir los trastornos alimentarios.

Los niños y adolescentes con trastorno de conducta son muy visibles y presentan un grupo complejo de problemas emocionales y de comportamiento. La característica esencial es la presencia persistente y repetitiva de mal comportamiento, que si no se identifica y se interviene a tiempo, puede desembocar en problemas cada vez más complejos. La intervención más adecuada incluye la participación de toda la red de apoyo familiar del niño, así como del contexto donde se desenvuelven. En los niños más pequeños, el entrenamiento en terapia de interacción entre padres e hijos se utiliza para enseñar a los padres cómo fomentar comportamientos deseados y que disminuyan comportamientos perturbadores. Además de enseñar al menor cómo controlar su conducta de una manera más eficaz. Como con otras dificultades,  cuanto antes se perciban estas conductas y se inicie una intervención personalizada, más éxito tendrá la terapia.

Los logopedas son los profesionales encargados de valorar las funciones comunicativas, especialmente relacionadas con el habla y los trastornos de las funciones orales. Su intervención está dirigida a detectar y evaluar los posibles trastornos del habla y de las funciones orales, así como aportar un diagnóstico, promover y aplicar un tratamiento si fuera necesario. El logopeda valora qué factores influyen en el desarrollo del lenguaje del niño y, si es necesario, planifica un tratamiento dirigido  a la estimulación del lenguaje a partir de las características del niño y el entorno en que se desenvuelve. Esta intervención logopédica se lleva a cabo de manera individual y se incluye a la familia como parte esencial en el tratamiento.

EL POTENCIAL QUE TODOS TENEMOS

Extracto de la genial ponencia de Alex Rovira, sobre el potencial del ser humano y la educación del ser. Un conmovedor ejemplo de vida que se desarrolló en todo su potencial gracias al poder del amor, la confianza y el compromiso. La vida del compositor Hikari Ōe hijo del premio Nobel de Literaura Kenzaburō Ōe.

Las creencias de nuestros hijos son siempre el producto de lo que los padres le han implantado, en miradas, palabras y sentimientos por lo que podemos formar un increíble ser humano o alguien con temor y resentimiento.

“Encuentra tu verdadera debilidad y ríndete a ella. Ahí está el camino de la genialidad. La mayoría de la gente pasa su vida usando sus fortalezas para superar o encubrir sus debilidades. Hay unos pocos que utilizan sus fuerzas para incorporar sus puntos débiles, que no se dividen, esas personas son raras de encontrar. En cualquier generación hay unos pocos y son quienes la lideran.” Moshé Feldenkrais