QUÉ HACEMOS

Trastornos de Personalidad

Un trastorno de personalidad se define por un patrón perdurable de experiencia interna y comportamiento que se desvía notablemente de las expectativas de la cultura del individuo. Dicho de otro modo, la persona que padece un trastorno de personalidad, percibe la realidad e interactúa con ella de una manera poco normativa, extraña y peculiar. 

TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

Los trastornos de la personalidad son alteraciones frecuentes y, a veces graves, que afectan considerablemente a la persona que los sufre y a su entorno cercano. Ocasionalmente, son patologías mal conocidas por los profesionales de la salud mental, lo que acaba ocasionando inconvenientes cuando las personas afectadas solicitan ayuda; de hecho, lo más habitual hasta que llegan a un psicólogo o psiquiatra especializado, es que efectúen un auténtico “peregrinaje” en busca de alguien que les entienda.

El trabajo con las alteraciones de la personalidad, es lento y complejo, pero es imprescindible para mejorar la calidad de vida de la persona que lo padece. No podemos olvidar que la personalidad es la estructura que nos sostiene psicológicamente. Por ello más que hablar de cura, sería más correcto referirnos al concepto de mejoría o adaptabilidad a las exigencias cotidianas, objetivo viable siempre que se cuente con la ayuda de un profesional competente y con la adecuada motivación para la terapia.

Si la persona confía en su terapeuta y se muestra convencida y dispuesta a trabajar para mejorar, siempre se consiguen resultados.

Nuestro desempeño como terapeutas tiene distintas vertientes: construir con la persona afectada una relación de confianza indispensable para poder avanzar y entender qué factores personales motivan las dificultades y cómo lo hacen, recrear estrategias que favorezcan la adaptación personal y la reducción del trastorno, así como orientar y asesorar a los familiares.

Los fármacos son una ayuda útil y es el psiquiatra el encargado del tratamiento farmacológico. Hay situaciones en las que son necesarios y en otros casos, sirven como alivio sintomático para por ejemplo: los síntomas de ansiedad, depresión, impulsividad… pero también estamos convencidos de que no existen pastillas para la suspicacia, la timidez, la necesidad afectiva, la baja autoestima, los sentimientos de inferioridad, etc.

José Ángel Castillo Manzano

Terapeuta familiar. Experto en Trastornos de la Personalidad y trauma. Formado en Terapia EMDR nivel Clínico.

“Cuando  las personas (o las comunidades) nos volvemos rígidos y nos encerramos en nuestras propias ideas defendiendolas con pasión, en realidad lo que hacemos es usar el miedo como protección frente a lo desconocido”.

ENTENDIENDO LA COMPLEJIDAD DEL MUNDO INTERNO

Terapia de los Sistemas de la Familia Interna

 

Los trastornos de personalidad están íntimamente relacionados con nuestra forma de vida. Claro que hay una predisposición biológica pero tenemos que reconocer que el estilo de crianza influye enormemente. Si a un niño se le cría en un apego seguro la probabilidad de tener enfermedades mentales es baja, en general.

Las experiencias adversas en la infancia como abuso físico o sexual o abandono físico o emocional tienen una relación muy significativa con la salud y bienestar emocional en la vida adulta de la persona.

A pesar de que, estos hechos repercuten en la vida posterior de los niños, la persona ya adulta también cuenta con sus propios recursos. La persona que ha vivido estos episodios, en la edad adulta, también cuenta con su capacidad de resiliencia y su fortaleza, para afrontar la vida con el mayor bienestar posible.
Debido a la variedad de presentaciones en la vida real que pueden tener estos trastornos, a la hora de buscar soluciones el tratamiento a estos problemas debe ser personalizado y adecuado según cada situación y el tipo de dificultad o molestia que cada uno sufre.

 

 

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