¡Una Ariel negra!

¡Una Ariel negra!

Identidad, Noticias Altea, Social / 25.09.2022

La psicología del racismo

En las últimas semanas hemos podido ver un revuelo en redes debido a la nueva película de Disney en formato live action, La Sirenita, en la que se nos presenta una Ariel negra. La polémica está servida.

Presentar personajes negros que históricamente han sido blancos, ya lo hemos visto en multitud de ocasiones. Lo tenemos en The Karate Kid, en cuya última versión de 2010 Daniel LaRusso (más popularmente conocido como Daniel San) es interpretado por el entonces jovencísimo Jaden Smith, hijo de la celebridad Will Smith. Éste último también es ejemplo de ello, en su fantástica interpretación del genio de la lámpara en la última versión (2019) de Aladdín.

Otro ejemplo lo tenemos en la popular serie Bridgerton (2020), en la que se presentan personajes negros en la alta corte europea londinense, en una época donde realmente las personas negras no tenían acceso a esta posición social. También encontramos ejemplos de personajes importantes de piel negra en las dos últimas series más exitosas del momento: Los Anillos de Poder y La Casa del Dragón. Respectivamente, ni J. R.R. Tolkien ni George R.R. Martin incluyeron en sus novelas originales (en las cuales se basan las series mencionadas) personajes negros. Y así sucesivamente hasta llegar al último ejemplo que nos ocupa: La Sirenita, interpretada por la actriz Halley Bailey.

En esta imagen podemos ver de izquierda a derecha: el elfo Arondir (Los Anillos de Poder), Ariel (La Sirenita) y Corlys Velaryon (La Casa del Dragón). Ninguno de ellos era negro en las obras originales.
En esta imagen podemos ver de izquierda a derecha: el elfo Arondir (Los Anillos de Poder), Ariel (La Sirenita) y Corlys Velaryon (La Casa del Dragón). Ninguno de ellos era negro en las obras originales.

El color de piel no es el único cambio transversal que ha aparecido en la industria cinematográfica desde hace unos años.

En este sentido, podríamos hablar del empoderamiento de personajes femeninos atendiendo a una visión mucho más actualizada de la mujer en nuestra sociedad. También la normalización de la homosexualidad en personajes especialmente masculinos. O personajes no binarios. Así como roles igualitarios en tanto a hombres y mujeres en las tareas del hogar y la familia. O personajes masculinos empáticos, emocionales, comprensivos y comprometidos con la educación de los hijos, actitudes y roles que típicamente han sido feudo femenino.  Atendiendo a la raza o etnia, también estamos viendo cambios en pos de la inclusión de personajes asiáticos y latinos, incluso gitanos en algunas series españolas como Vis a Vis o La casa de papel.

En este sentido, es de recibo reconocer que Disney siempre suele colocarse a la vanguardia de estas tendencias. Primeramente con la recreación de princesas que ya son decididas, valientes y luchadoras. Ejemplos de ello lo encontramos en las protagonistas de Mulán (1998), Tiana y el sapo (2009), Brave (2012), Frozen (2013) o Vayana (2016), entre otras. Por otro lado, un ejemplo de inclusión de etnia asiática lo tenemos en la película Raya, el último dragón (2021). Y otro ejemplo de inclusión de personajes latinos lo tenemos en las populares películas de Coco (2017) o Encanto (2021).

En la última película de Aladdín (mencionada más arriba) podemos ver a una Jazmín mucho más empoderada que en la original, interpretando una canción propia con un mensaje feminista que tampoco aparece en la película original.

Las princesas Disney hace tiempo que dejaron de ser sólo blancas y desvalidas. Ahora son multiculturales y con actitudes empoderadas. Una imagen que casa mucho mejor con la feminidad actual.
Las princesas Disney hace tiempo que dejaron de ser sólo blancas y desvalidas. Ahora son multiculturales y con actitudes empoderadas. Una imagen que casa mucho mejor con la feminidad actual.

Más allá de Disney, algunos ejemplos de «marcos transgresores» los tenemos en un Súperman bisexual, que es el hijo de Clark Kent  y Lois Lane, y el cual mantiene una relación con un chico llamado Jay (2021). También tenemos multitud de títulos donde las protagonistas indiscutibles son súper heroínas frente a los clásicos súper héroes masculinos. Los últimos ejemplos recientes los encontramos en la película Wonder Woman (2017) o la serie She-Hulk (2022).

En definitiva, nada de esto es nuevo, pero si con aquellos cambios no se levantó tanto revuelo, sino que generalmente fueron aceptados como positivos en un consenso entre mentalidades progresistas y conservadoras; entonces, ¿por qué con la inclusión de personajes negros no ocurre lo mismo?

Intentemos explicar, pues, la psicología existente detrás de este rechazo a la “Ariel negra”.

Ruptura de la zona de confort

La mente tiende a ser conservadora por naturaleza, lo que quiere decir que nos pone nerviosos salir de nuestra “zona de confort mental”. La zona de confort se define por aquello que somos capaces de predecir, independientemente de si eso es positivo o negativo. Si puedo predecirlo, puedo manejarlo. Esto nos alivia porque nos da sensación de control. ¿Puede que exista algo de esto en un cambio que mucha gente conceptualiza como forzado?

Marcos transgresivos

La sociedad cambia a pasos agigantados. Nuestra sociedad (lo que llamamos Occidente) es industrial, tecnológica, científica y globalizada. Todos estos elementos, entre otros, generan cambios sociales muy aceleradamente. ¿Tal vez este vertiginoso ritmo molesta a un sector de la sociedad que no se muestra receptiva a los nuevos marcos culturales?

Visión forzada

Según puede leerse en las redes, muchas personas entienden forzados estos cambios. Para ellas, es como si el cine pretendiera crear esquemas de pensamiento que no existen, más que reproducir los ya existentes. Y esto, al parecer, no lo entienden como una labor de vanguardia cultural, enseñando a nuestros niños valores como respeto, tolerancia, apertura o inclusión. ¿Pudiera ser que la cuestión les resulta molesta por otorgarle al fenómeno una intención tendenciosa de adoctrinamiento social, por parte de algunos sectores culturales especialmente progresistas?

Flexibilidad versus rigidez

En la psicología sabemos que existen mentes más flexibles y mentes más rígidas. La flexibilidad es la capacidad para acoger el cambio de manera resiliente, desarrollar estrategias alternativas y creativas ante un problema dado o relativizar los acontecimientos dolorosos para que lo sean menos. La rigidez, por su parte, conlleva una fuerte adhesión a lo inmóvil, un especial gusto por lo rutinario y predecible, y encuentra satisfacción en lo que se mantiene en el tiempo. Si entendemos los conceptos flexibilidad-rigidez como un continuo, cada uno de nosotros nos colocaríamos en un punto concreto dependiendo de cuán grado de flexibles o de rígidos seamos en términos generales. Extrapolando estos términos psicológicos al marco social, ¿tal vez el progresismo podría ser la manifestación socio-cultural de un ideario colectivo más flexible, mientras que el conservadurismo sería producto de un ideario colectivo más bien rígido? 

Racismo manifiesto y racismo latente

Algunos estudios demuestran que existen dos caras de la misma moneda. La mayoría de la gente no es racista de manera manifiesta. No obstante, existe un racismo latente (generalmente inconsciente) que podría estar influyendo en el posicionamiento de muchas personas en torno a la raza o etnia de los personajes. Dicho de otro modo, sin saber por qué, a muchas personas les molesta que el color de la piel de un personaje importante sea diferente al original, siendo que dicha variable no influye por lo demás en el personaje. ¿Tal vez atente esto contra una identidad colectiva que se ve vulnerada por este cambio?

Mecanismo perceptivo de categorización (Allport, 1954)

Las personas entendemos el mundo por categorías. Parece que podemos llegar a sentirnos amenazados (en tanto a la identidad que asumimos como propia en torno a unas categorías, pero no a otras) cuando entendemos una categoría como diferente. Tal vez en nuestra sociedad categorías como sexo, rol social, religión, tatuajes, vestimenta, posicionamiento político…, ya no las percibamos como transgresoras. Sin embargo, ¿pudiera ser que la categoría color de piel, tal vez la sigamos etiquetando como diferente, y por eso haya una tendencia inconsciente de rechazo? 

Disa (interpretada por Sophia Domvete en la serie Los anillos de poder, lo tiene todo: mujer, negra y princesa.
Disa (interpretada por Sophia Domvete) lo tiene todo: mujer, negra y princesa. Es uno de los personajes principales en la serie Los Anillos de Poder.

Además, debemos tener en cuenta que casi la totalidad de la industria cinematográfica (películas y series) que consumimos en Occidente se produce en Estados Unidos. Siendo así, parece lógico tener en cuenta que la población afroamericana estadounidense representa el 13% de toda su geografía. Los asiáticos están en torno al 5%. Y los latinos o hispanos en torno al 15%. En total, la multiculturalidad estadounidense (aparte de la población blanca de ascendencia europea) se encuentra entre el 25% y el 35%, según diversas estimaciones.

Parece razonable pensar que ese es el principal motivo por el cual la multiculturalidad étnica empieza a ser incluida en el ideario colectivo de Occidente a través de ese gigantesco altavoz cultural al que llamamos cine. Y esto es especialmente notorio en los personajes afroamericanos, ya que ellos representan la mayoría geográfica después de los blancos.

Es posible que en el país hegemónico de Occidente (EE.UU.) la categoría “color de piel” ya no sea transgresora, mientras que en otros lugares de Occidente aún sí lo sea.   

Con todo, la “Ariel negra” parece formar parte de este amplio conglomerado de variables que tal vez podrían explicar su aparición como sólo un elemento más de los cambios categoriales que se están dando a nivel social y que el cine, no sólo los pone de manifiesto, sino que también los empuja en una labor vanguardista de lo que (tal vez) debemos llegar a ser como sociedad, más que lo que todavía somos.

“Todo grupo social que en el pasado haya sido perseguido, humillado o vilipendiado por una variable psicologicista (subjetiva) y que ha sido capaz de escapar de las garras de la intolerancia, hoy necesita un símbolo, una soflama social a modo de estandarte, que le diga al resto que están aquí, que se han liberado de las cadenas y que no están dispuestos a volver a perder su libertad de estar en el mundo tal y como son”. 

Altea Psicólogos

La “Ariel negra”, sencillamente, tal vez sea un pedacito de ese estandarte.

Alfonso García-Donas

Psicólogo

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