Si las puertas de la percepción se depurasen,

todo aparecería a los hombre como realmente es: infinito.

Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver

todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna.

 

William Blake

Las bodas del cielo y el infierno (1793)

 

altea psicologos egoQuizás todo depende de la percepción, como nos recita William Blake en este poema. Hablar sobre el “yo” como “camino hacia el equilibrio” nos es fácil. Es necesario comenzar aclarando que no queremos profundizar en teorías sobre el “yo” o el “ego” según Freud y otros doctores pertenecientes a la construcción de estas teorías, no es nuestra intención. Nos gustaría hablarte en este artículo sobre cómo construimos el mundo, nuestra realidad, a través de nuestra percepción de nosotros mismos y cómo nos afecto esto.

Se ha demostrado en muchas ocasiones cómo el mito de la caverna de Aristóteles es perfectamente compatible, entre otras muchas aplicaciones, a la estructura de ideas que conforma nuestra realidad, exclusivamente para cada persona. Desde un punto de vista platoniano, podríamos decir que es imposible captar enteramente lo que nos rodea, ya que nuestra percepción siempre será subjetiva (depende de nuestras condiciones físicas generales, las de ese momento, nuestro estado de ánimo, quién nos acompaña, etc…), por lo que aquello que conocemos, pertenecería al mundo de las ideas. De esta forma, y para concluir esta justificación, percibimos sombras de una realidad más amplia.

De esta forma, es muy importante tener en cuenta que nos afecta decisivamente cómo nos percibimos a nosotros mismos. Toda psicología confluye en que nuestra autoestima se determina en gran parte por nuestros pensamientos. Así, si podemos enfocar nuestra visión de nosotros mismos y albergar ideas positivas y constructivas de nuestra persona y nuestro futuro, estamos mucho más cerca de poder lograr nuestros objetivos y, en general, de ser mucho más felices.

Todos tenemos una imagen de nosotros mismos en función de nuestras experiencias, tanto éxitos como fracasos, en función de cómo nos hayan tratado nuestros superiores como nuestros padres, profesores y jefes, en función de la interacción con nuestros iguales, en función de lo que nos gusta o lo que no nos agrada, etc. Nuestra memoria recaba toda esa información e interpretamos cómo somos.

Hay que recalcar que es una interpretación o creencia, luego puede que no se ajuste a la realidad. Depende en qué nos enfoquemos. Una persona con depresión mayor tendrá su mente focalizada en lo negativo y recordará con más facilidad sus fracasos y desdichas. De ahí se derivan los pensamientos autodestructivos de “yo no valgo para nada”, “soy un fracasado” o “nunca conseguiré nada”. Esta voz interior nos bloquea y nos impide avanzar.

Cabe decir que tenemos varios autoconceptos: como padre/madre, hijo, trabajador, alumno, amigo o pareja de alguien. Por ejemplo podemos ser un excelente trabajador y recibir todos los méritos en la empresa, pero tener a nuestra familia abandonada. La compilación de todas estas facetas formarán nuestro Yo real. No sólo importa los éxitos en uno de los aspectos, sino el equilibrio de nuestro ser en general.

altea psicologos pensamiento-positivoLuego está nuestro Yo Ideal, hacia donde queremos llegar. Todos tenemos sueños por cumplir y nos gustaría cambiar ciertos aspectos de nuestra vida. Sin embargo, por miedo al qué dirán, por miedo a fracasar, por falta de valentía no nos atrevemos a arriesgarnos. Entramos en un círculo vicioso: mientras más alejados del Yo Ideal estemos, menos nos atrevemos a actuar para acercarnos. Caemos en el error de justificar nuestra pasividad por la baja autoestima. ¡Atención! La baja autoestima no es causa, sino consecuencia de nuestros pensamientos limitantes y nuestra falta de iniciativa. En otras palabras, la autoestima no se puede tratar con una pastilla, como haríamos con un síntoma físico, ya que la autoestima no es el problema, sino el resultado. Para aumentar esa autoestima se necesita un trabajo personal constante y duradero.

Nos gustaría invitarte a ser valiente para ti, no para los demás. Nos gustaría invitarte a ser el mejor espejo (y el más sincero) en el que puedas representarte. Te invitamos a que mañana sea el primer día de una nueva vida en la que es más fácil sonreír. Sabemos que no es tan sencillo, pero sí se puede conseguir.

Un pensamiento positivo, es una vida positiva, es un ser feliz.