altea psicologos crisis parejaUna crisis de pareja suele ocurrir cuando hay conflictos sin resolver o ansiedad acumulada y ninguna de las dos partes se siente preparada o con fuerzas para solucionarlo. Con el tiempo, si la comunicación o la solución no llegan, la pareja se va distanciando y puede llegar a romperse.

La mayoría de las parejas atraviesan varias crisis a lo largo de su relación, un estado en el cual es imprescindible que se produzca un cambio en el estado de las cosas. De hecho, las crisis suelen provocar una tensión que demanda una transformación en el repertorio habitual de comportamientos y hábitos que la pareja ha ido poniendo en práctica.

Sin embargo, la crisis no es negativa en sí misma. Es cierto que, por una parte, encierra cierta dosis de peligro y angustia, pero, por otra parte, también representa una oportunidad. Cuando una pareja pasa por una crisis suele vivir momentos de confusión, ya que las estrategias a las que había recurrido hasta el momento dejan de ser eficaces.

altea psicologos crisis pareja 2No obstante, con el paso del tiempo, pueden activar nuevos comportamientos, hábitos y capacidades que les permitan lograr un nuevo equilibrio, quizá mucho más satisfactorio que el anterior, ya que a lo largo del camino ambos miembros han madurado y han aprendido a conocerse mejor.

Por eso, las crisis de pareja pueden implicar un alto grado de incertidumbre y ansiedad, pero también son una oportunidad para fortalecer la relación.

Cuando dos personas empiezan una relación pasan por una fase de enamoramiento en la cual predominan una serie de expectativas idealizadas. Es como si ambos vivieran en un mundo de ensueño donde todo es perfecto y maravilloso.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la convivencia se encarga de hacer que la imagen idealizada de la pareja dé paso a la realidad. Los problemas del día a día hacen que cada miembro adopte una postura más crítica para con el otro y que descubra sus “defectos”. En este punto no es extraño que surjan pequeñas tensiones o incluso conflictos en toda regla, que cada pareja debe aprender a resolver si desea continuar adelante. De hecho, casi todas las parejas tienen ciertas áreas conflictivas, que son como campos minados listos para explotar en cualquier momento, pues abren viejas heridas o ponen de relieve los desencuentros.

Las crisis de pareja no implica necesariamente que se vaya a producir una ruptura. De hecho, puede ser una oportunidad para que ambos miembros se conozcan mejor y la relación se consolide. Sin embargo, abandonar la relación ante los primeros signos de crisis no suele ser una buena opción ya que lo más usual es que, tarde o temprano, los problemas que dieron origen al conflicto se repitan en la próxima relación. No olvides que en una pareja, cualquier problema siempre es cosa de dos y cada uno tiene su propia cuota de responsabilidad.

Aunque no logres solucionar la crisis y decidas que la separación es la mejor alternativa, pasar por una terapia de pareja o apostar por una intervención individual siempre representa un proceso de crecimiento que te resultará muy útil para la próxima relación, ya que te permitirá descubrir los errores que has cometido y evitarlos.

Debes tener en cuenta que a menudo las relaciones en sí mismas no son las causantes de la infelicidad sino que sacan a la superficie los problemas que ya existen en la persona, desde el miedo al compromiso hasta un estilo comunicativo inadecuado o creencias erróneas sobre la relación de pareja y la sexualidad.