10 beneficios del juego en la infancia

10 beneficios del juego en la infancia

Apego, Autocontrol, Autocontrol emocional, Autoestima, Consejos Altea, Maternidad, Noticias Altea, Orientación familiar / 16.12.2016
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¿Por qué es tan importante el juego en la infancia?

  1. Contribuye al  desarrollo  de  la psicomotricidad.  El juego en la infancia satisface  las  necesidades  básicas  de  ejercicio  físico. Además, los  juegos  de  movimiento  pueden  ser utilizados  como  una  preparación  importante  para el  aprendizaje, ya que  favorecen  la coordinación,  equilibrio  y  orientación  en  el  espacio  y  tiempo,  aspectos  claves  para todo el aprendizaje posterior.
El juego en la infancia mejora la psicomotricidad
El juego en la infancia mejora la psicomotricidad

2. Permite conocer  tanto  su  cuerpo  como  el  mundo  que  les rodea. A través del juego en la infancia, el niño toma consciencia de las diferentes partes de su cuerpo . También conocen sus cualidades además de conocer sus límites.  También le permite explorar su entorno y conocer cuáles son sus características. Esto favorece una adecuada representación mental del mismo. Jugando con su cuerpo y el entorno, el niño aprende algo que es clave para el razonamiento: la relación causa-efecto. Con su juego, y a base de repetir experiencias, el niño aprende que un acto concreto tiene unas determinadas consecuencias.

A través del juego, el niño también descubre su cuerpo
A través del juego, el niño también descubre su cuerpo

Está demostrado que los niños que crecen en ambientes pobres en estímulos, desarrollan un nivel cognitivo más bajo y tienen un rendimiento académico inferior.

3. Estimula la inteligencia, la imaginación y la creatividad. El juego en la infancia también ayuda a un adecuado desarrollo mental, favoreciendo  la  adquisición  de  habilidades  básicas  posteriores  como lectura,  escritura y cálculo.  Es la principal fuente de estimulación del niño, gracias a la cual se establecen conexiones neuronales que potencian la capacidad cognitiva. La riqueza de estímulos en el entorno y en el juego favorece el aprendizaje y pronostica un mayor rendimiento académico.

El juego en la infancia no sólo estimula el hemisferio izquierdo del cerebro, muy útil para habilidades cognitivas relacionadas con el cálculo, el razonamiento lógicos, etc. También estimula su lado derecho, donde reside funciones como la creatividad.
El juego en la infancia no sólo estimula el hemisferio izquierdo del cerebro, muy útil para habilidades cognitivas relacionadas con el cálculo, el razonamiento lógico, etc. También estimula su lado derecho, donde reside funciones como la creatividad.

4. Es una  manera excelente  para  expresar  y  realizar  sus  deseos,  aspecto  fundamental  en  la maduración personal y la auto-determinación. A través del juego en la infancia, el niño vivencia su mundo y exterioriza sus inquietudes, además de desarrollar sus intereses personales y la capacidad de decisión, ya que tiene que elegir entre las diferentes alternativas de juego que se le presentan. Por otro lado, la imaginación del juego facilita el posicionamiento moral y la maduración de ideas.

A través del juego los niños también aprenden normas de socialización
A través del juego los niños también aprenden normas de socialización

5. Favorece el equilibrio emocional. El juego es un canal a través del cual los niños expresan y descargan sus emociones. Les ayuda a encontrar un balance entre las emociones positivas y las negativas. Les sirve, por tanto, de mecanismo regulador. Además, es en sí mismo para ellos una actividad placentera, por lo que potencia la aparición de sentimientos positivos y sensación de bienestar.

Corazón y cerebro autorregulándose el uno al otro
El juego infantil es una actividad que promociona la autorregulación emocional de forma sana y segura

6. Fortalece la autoestima. Mediante el juego en la infancia, el niño tiene la oportunidad de conocerse mejor a sí mismo. Comprende cuáles son sus fortalezas y debilidades. Además, le proporciona sensación de libertad, de participación y fomenta la motivación. Todo ello contribuye en el desarrollo de una adecuada autoestima.

A través del juego, los niños también mejoran su autoestima
A través del juego, los niños también mejoran su autoestima

El juego en la infancia ayuda a los niños a mejorar en todos los niveles: físico, emocional y psicológico

7. Sirve de preparación para la vida adulta. Con el juego, especialmente con los juegos de imitación, los niños ensayan actividades que van a llevar a cabo a lo largo de sus vidas. Esto les ayuda a comprender el funcionamiento de los adultos. Es un mecanismo evolutivo que ofrece muchas oportunidades de aprendizaje.

El juego en la infancia también permite imitar y practicar habilidades muy útiles para la vida adulta posterior
El juego en la infancia también permite imitar y practicar habilidades muy útiles para la vida adulta posterior

8. Se adquiere disciplina, rutinas y se interioriza el seguimiento de reglas. Estos valores que se desarrollan también en el juego son importantes para el desarrollo de la personalidad y para que el niño vaya obteniendo límites en su comportamiento.

El juego en la infancia también ayuda a adquirir habilidades evolutivas muy útiles para su crecimiento
El juego en la infancia también ayuda a adquirir habilidades evolutivas muy útiles para su crecimiento, como el desarrollo de la disciplina, seguir unas normas, rutinas y la interiorización de reglas necesarias para el desarrollo del juego.

9. Propicia el desarrollo de las habilidades sociales. El juego en la infancia también favorece el encuentro con otros, ayudando al niño a socializarse y a hacer amigos. Jugando, los niños aprenden y entrenan los diferentes roles sociales y desarrollan habilidades fundamentales para la vida en sociedad. Hablamos del trabajo en equipo, la toma de turnos y la colaboración, además de convertirse en personas más tolerantes y cívicas.

A través del juego, los niños aprenden normas de convivencia y habilidades sociales
  1. Mejora el vínculo y la convivencia familiar. Cuando jugamos con los niños establecemos un  clima  agradable  y  lúdico. Esto favorece  una  mejor  comunicación con ellos, mayor cercanía y  la  presencia  de  emociones  positivas recíprocas. Además, es una actividad a través de la cual los padres y los hijos aprenden a conocerse mejor y en la que comparten tiempo de calidad. Todo ello contribuye a fortalecer el vínculo entre ambos y que la relación padre-hijo sea más gratificante.
Un padre lee con sus hijos
El juego entre padres e hijos mejora la vinculación entre ellos

Atea Psicólogos

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