El arte de la comunicación: la escucha activa.

El arte de la comunicación: la escucha activa.

Comunicación, Problemas de comunicación / 06.04.2020

La escucha activa constituye una de las principales habilidades sociales. Permite crear un clima positivo para la comunicación y la expresión de emociones.

El otro día, hablando con un amigo sobre los consejos para fomentar el bienestar psicológico durante estos días de confinamiento y la importancia de expresar las emociones, me confesó que él no tenía por costumbre hablar con los demás acerca de sus sentimientos y preocupaciones. Que en su familia nadie lo solía hacer, y tampoco entre su grupo de amigos. Por eso, ahora le resultaba raro hacerlo, sintiendo incomodidad ante esta idea.

A menudo nos esforzamos por aparentar una «positividad permanente«, cosa que es imposible, pues los seres humanos experimentamos todo tipo de emociones. Y así debe ser. El problema suele surgir cuando no nos permitimos experimentar o expresar emociones desagradables.

Me contó que, aunque conocía a sus amigos de toda la vida, nunca acostumbraba a mantener con ellos conversaciones sobre los “problemas” que cada uno pudiera tener. No obstante, estaba seguro de que si lo hiciese, ellos estarían ahí para escucharle y apoyarle. Una de las razones que él mismo encontró para esta barrera en la comunicación es que siempre solían quedar para las fiestas o para tomar algo, y en ocasiones así «no es momento de hablar de problemas».

Entonces yo le comenté que mi experiencia era totalmente diferente, y que aunque me viese con amigos en contextos de ocio, frecuentemente salían conversaciones acerca de los problemas o preocupaciones de cada uno. A lo que mi amigo me contestó con una de las frases que los compañeros de profesión solemos escuchar constantemente: “claro, tú es que eres psicóloga”. En ese momento le propuse reflexionar sobre la siguiente cuestión, y os propongo a todos que hagáis la misma reflexión:

Imagina que estás tomando algo en un bar con un grupo de amigos y le preguntas a uno de ellos qué tal 
le va con su nuevo proyecto (o con lo que sea). Este amigo te responde algo así como: “Bueno, la verdad 
es que me está costando sacarlo adelante y me está dando algunos problemas… Pero ¡qué se le va a hacer!”.
 ¿Cómo responderías generalmente?
a) ¡No pasa nada hombre! Verás como todo se arregla pronto.
b) Bueno, ahora tienes que despejarte y pasarlo bien. ¡Vamos a tomarnos otra!
c) ¡Vaya! No tenía ni idea… ¿y qué es lo que te está dando tantos dolores de cabeza?

Respuesta A):

Si os fijáis un poco, observaréis que con este tipo de comentario, lo que estamos haciendo es invalidar la emoción que nos ha expresado nuestro amigo, transmitiéndole que “se preocupa por tonterías y no debe sentirse así”. Con lo cual, estaremos haciendo menos probable que nos quiera contar lo que siente y piensa, o que acuda a nosotros ante alguna preocupación en el futuro.

Respuesta B):

Con esta respuesta, estamos transmitiéndole que no es bueno hablar de las emociones desagradables, que resulta incómodo, y que hay que centrarse solo en lo positivo y pasarlo bien. De esta forma estamos invalidando de nuevo las emociones de nuestro amigo y tampoco favoreceremos que exprese su malestar con nosotros.

Respuesta C):

Este tipo de respuesta sería la que realmente facilita la comunicación y la expresión de emociones de todo tipo. Estaremos transmitiéndole que nos importa lo que nos cuenta, que puede desahogarse con nosotros y que le escucharemos e intentaremos comprenderle. Y si decide que en ese momento no quiere seguir hablando de ese tema, genial. Respetamos su decisión y pasamos a otra cosa. Pero ya sabe que cuando quiera puede retomar esa conversación o cualquier otra con nosotros.

SABER ESCUCHAR

Esa última respuesta es un ejemplo de lo que llamamos “escucha activa”. En estos días llenos de incertidumbre, en los que a cada momento hay nuevas noticias que nos afectan, tenemos que cambiar nuestra rutina, adaptarnos a nuevas situaciones y un sinfín de emociones nos invade a lo largo de los días; os invito a practicar con vuestros seres queridos la escucha activa y así favorecer la expresión y liberación emocional que tanto necesitamos.

La “escucha activa”, es algo muy sencillo. Como la palabra dice es saber escuchar a los demás cuando nos están hablando, y que ellos se den cuenta de que los estamos escuchando y nos enteramos de la información que nos dan. A lo mejor estás pensando que eso es algo muy simple y que todos lo sabemos hacer, pero la verdad es que tomar parte en una conversación es más fácil para una gente que para otra, porque algunas personas han aprendido y practicado estas habilidades.

CONSEJOS PARA FAVORECER LA ESCUCHA ACTIVA:

escuchar altavoz
  • Demostrar que estamos escuchando: haciendo las preguntas y afirmaciones pertinentes, parafrasear o resumir lo que nos dice el otro.
  • Lenguaje corporal de escucha:  orientación corporal hacia el interlocutor, proximidad, gestos acordes a lo que nos cuenta (cara de asombro, sonrisa, etc.), asentir, etc.
  • Mostrar que comprendemos cómo se siente. No rechazar las emociones que nos muestra con comentarios de tipo “no te pongas así”, “eso son tonterías”, “eso no pasa nada”, etc.
  • Validar y aceptar lo que nos dicen, aunque podamos no estar de acuerdo. No juzgar.
  • No pretender solucionar sus problemas ni dar consejos que no nos ha pedido. Basta con darle la oportunidad de ser escuchado y “sacar” sus sentimientos y pensamientos.
  • No interrumpir o contar tu propia historia. Deja que la atención se centre en “su historia”.

Irene Cazorla Torres.

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