Compulsiones en tiempos de covid

Compulsiones en tiempos de covid

Angustia, Ansiedad, covid-19, Estrés, Trastorno de la personalidad obsesivo compulsiva, Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) / 15.05.2021

Las conductas de falsa seguridad

En artículos anteriores hablábamos sobre las diversas complicaciones psicológicas que han aparecido durante la pandemia. Especial atención le dábamos a los pensamientos obsesivos. Decíamos que por ser una situación de excepcional incertidumbre, la mente activa mecanismos de preocupación excesiva como forma de obtener control sobre las circunstancias. Las compulsiones son precisamente esto.

Así, otro aspecto que suele aparecer muy a menudo junto con las obsesiones, son las compulsiones. Si una obsesión es la “forma mental” de obtener el control sobre una situación dada y esto genera ansiedad, las compulsiones serían el equivalente conductual para aliviarla.  

Las compulsiones responden a un impulso o deseo intenso de hacer alguna cosa que la persona se siente obligada a hacer para adquirir seguridad.
Las compulsiones responden a un impulso o deseo intenso de hacer alguna cosa que la persona se siente obligada a hacer para adquirir seguridad.

Las compulsiones son impulsos intensos de hacer alguna cosa que la persona se siente en la obligación de hacer

Así, podríamos definir las compulsiones como un impulso o deseo intenso de hacer alguna cosa. Además, y a diferencia de un impulso o deseo normal (como puede ser comer algo apetecible, realizar alguna actividad placentera, etc.), existe una obligatoriedad de realizar la compulsión por temor a unas consecuencias terribles.

Este es el bucle obsesiones-compulsiones. Aparecen los pensamientos obsesivos, los cuales general ansiedad, que intenta ser aliviada a través de una compulsión
Este es el bucle obsesiones-compulsiones. Aparecen los pensamientos obsesivos, los cuales general ansiedad, que intenta ser aliviada a través de una compulsión

Por ejemplo, una compulsión sería tener que echar la llave tres veces seguidas para asegurarse de que la puerta está bien cerrada, bajo el pensamiento recurrente de que de no hacerlo de esa justa manera podría quedarse abierta por descuido. Otro ejemplo de compulsión sería tener que colocar las cosas de una determinada manera muy exacta por temor a que de no hacerlo así alguien querido podría sucederle algo terrible. Estos pensamientos se ven en la cabeza de la persona muy vívidamente hasta adquirir un cariz de realidad. Dicho de otro modo: esos eventos catastróficos son percibidos como ciertos. Lo mismo pasa con la sensación de contaminación, ahora en tiempos de covid.  

Las supersticiones generan compulsiones, acciones irracionales que pretenden evitan que pasen cosas malas.

En su versión más moderada tendríamos las supersticiones. Algunos ejemplos: tocar manera ante los malos augurios, no pasar por debajo de un andamio, no abrir un paraguas bajo techo…, o cualquier otra manía excéntrica que se nos pueda ocurrir. Es lo que llamamos el pensamiento mágico o inferencia arbitraria. Creer que A lleva a B, sin que entre ambos acontecimientos exista una causalidad lógica.

Pues bien, las compulsiones suelen darse sobre todo en estados mentales de incertidumbre e indefensión. Recordemos que la indefensión es aquel estado mental en el que la persona cree que no hay nada que pueda hacer para cambiar una situación. Y este es uno de los eventos mentales más estresantes, incluso ansiógenos, que encontramos en la experiencia humana.  

Las compulsiones más comunes son:

  • Orden o simetría: los objetos deben estar ordenados de una forma determinada. También puede darse, por ejemplo, en tanto a no poder pisar líneas en el suelo o baldosas de un color determinado.
  • Limpieza: muy asociada a la obsesión de contaminación, la persona necesita lavarse íntegramente o partes del cuerpo (como las manos) muchas veces.
  • Repetición: repetir de forma insistente frases o conductas. Puede verse manifestada en tener que sentarse siempre en el mismo sitio, pedir siempre la misma comida, etc.
  • Acumulación: necesidad de guardar todo tipo de objetos bajo la premisa de una posible futura utilidad… que nunca llega.
  • Comprobación: la persona debe comprobar varias veces si ha hecho algo.
  • Compulsiones mentales: son pensamientos o actos mentales que, como las conductas observables, son realizadas para neutralizar o reducir la ansiedad provocada por la obsesión. Es común repetir palabras, frases o números con el fin de aliviar la angustia.
Melvin, en Mejor Imposible, es un buen acreedor de las compulsiones más comunes que conlleva la idea de contaminación... y algunas otras.
Melvin, en Mejor Imposible, es un buen ejemplo de las compulsiones más comunes que conlleva la idea de contaminación… y algunas otras.

Las compulsiones que más nos estamos encontrando durante la pandemia son las asociadas a la idea de contaminación

Lógicamente, las que más nos estamos encontrando durante la pandemia en la práctica clínica, son las compulsiones de limpieza asociadas a la obsesión de contaminación, junto con las compulsiones de comprobación y las puramente mentales. En algunos momentos de principios de la pandemia también pudimos ver compulsiones de acumulación en torno al papel higiénico.

Algunas estrategias útiles para paliar estas compulsiones:

  • Desarrolla un código con cuatro o cinco reglas útiles y no te salgas de él: no todo lo que se hace para evitar contaminarse tiene un foco lógico y una utilidad. Por ello, lo recomendable es ceñirse a un código con unas cuantas reglas a seguir estrictamente para que tu casa se convierta en un “espacio seguro”.
  • Las reglas de oro:
    • Usar siempre la mascarilla en lugares públicos.
    • Mantener la distancia de seguridad y no tener contacto físico alguno con personas externas al núcleo familiar.
    • Llevar siempre encima gel hidroalcohólico para usarlo cuando proceda.
    • Lavarse las manos UNA SOLA VEZ al entrar en casa durante al menos 20-30 segundos (cantar lentamente el cumpleaños feliz dos veces es una buena medida de tiempo).
    • Limpiar cualquier objeto que venga de la calle antes de ser colocado en casa.

Si haces siempre este puñado de pautas, NO ES NECESARIO HACER NADA MÁS porque a través de ellas ya estarás generando un espacio seguro dentro de casa. Así, el resto de compulsiones de limpieza se vuelven innecesarias por inútiles y sólo responden a obsesiones sin ningún sentido ante las cuales no debes plegarte.  

Las compulsiones, como los miedos, cada vez piden más y más de ti hasta que te anulan.

  • No, el covid no es una nube que te persigue. Como tampoco es un ente tipo Moquete (el fantasmita guasón de Los Cazafantasmas) que está detrás de cada esquina, árbol y farola para salirte al paso, tocarte y decirte: “¡JAJA, ahora estás contaminado/a!” Así es que deja de pensar que en cualquier momento te vas a contaminar, porque es lo que más compulsiones genera. No obstante, si no puedes parar de pensarlo…
El covid no es un bicho consciente que está detrás de cada esquina para tenderte una emboscada. Deja de pensar que te persigue.
El covid no es un bicho consciente que está detrás de cada esquina para tenderte una emboscada. Deja de pensar que te persigue.
  • Cada vez que salgas a la calle pídele al virus que te contamine cuanto antes: ¡¡¡¿CÓMO?!!! Sí, pídele a al virus que te contamine cuanto antes. Como dice una canción de la banda asturiana Warcry: “Si van a por mí, que vengan ya”. Pues eso, si estás convencido/a de que es cuestión de tiempo el contaminarte y vives compungido/a por esta idea, basta ya de vivir bajo el yugo de ese miedo. Así es que si el virus va a por ti que vaya ya. Dicho de otro modo, al virus hay que tratarlo como a un agente terrorista: no se le puede ceder terreno porque cuanto más le das, más se toma.

Y es que los pensamientos sólo son eso: pensamientos, no tienen ningún tipo de redundancia real en la vida: algo no se vuelve real por mucho pensarlo. Por eso a la mayoría de nosotros no nos ha tocado nunca la lotería ni tenemos los ojos azules, por poner algunos tópicos de ejemplo.

Los pensamientos sólo son eso: pensamientos

Entonces, ¿por qué los pensamientos nos causan tanta perturbación? Porque aunque LOS PENSAMIENTOS SON FICCIÓN, las sensaciones que generan sí son muy reales. No es irreal la ansiedad que sientes ante un pensamiento determinado, la preocupación, la tensión, incluso a veces el dolor físico o las molestias internas… Son somatizaciones. Precisamente las compulsiones se dan para intentar aliviar aquellas sensaciones. Lo que no sabemos es que dichas sensaciones son provocadas por un achantamiento actitudinal ante diversos pensamientos. Si yo pienso que me voy a contaminar, lo pienso muy intensa y largamente, al final esa realidad mental (ficticia) se convierte en una realidad física percibida como real, y en su intento de ser aliviada pueden aparecer las compulsiones o manías excesivas.

En resumen, para aliviar las compulsiones mentales y relacionadas con la limpieza:

  1. Desarrolla un código de pautas de higiene y cúmplelo estrictamente para que tu casa sea un espacio seguro libre de obsesiones y compulsiones.
  2. Entiende que el covid no es un ente que te persigue, si tienes cuidado lo más probable es que no te contagies.
  3. Genera pensamientos de empoderamiento en torno a la contaminación para contrarrestar al miedo.

Las compulsiones, como las obsesiones, pueden ser combatidas con voluntad y actitud positiva. No permitas que el pensamiento mágico te gane la partida interna.

Alfonso García-Donas

Psicólogo

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