El amor líquido

El amor líquido

Parejas, Sin categoría / 23.11.2022
el amor líquido

Puede que hayas oído hablar sobre las relaciones líquidas o el amor líquido. Este concepto fue desarrollado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman para referirse a un tipo de vinculación afectiva propio de la sociedad postmoderna, caracterizada por la fragilidad y temprana caducidad en las relaciones amororsas. 

Amor líquido: definiendo el concepto 

Bauman define el amor líquido como el resultado de trasladar los valores de la sociedad capitalista y consumista a las relaciones sentimentales. De esta forma, la satisfacción inmediata de los deseos individuales, la libertad sin ataduras ni responsabilidad afectiva y el consumo puntual llevan a la gente a deshacerse de su pareja ante el más mínimo indicio de complicación.  

Desde esta interpretación no sería posible la construcción de vínculos fuertes, profundos y duraderos. Los lazos que se establecen son frágiles, permaneciendo desconectados emocionalmente de aquellos que se cruzan en nuestra vida y permitiendo así que encajemos en una dinámica de cambio constante. 

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Conexión líquida versus amor a largo plazo 

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Según Bauman, el amor en nuestro tiempo se basa más en la atracción física, manteniendo relaciones efímeras marcadas por el individualismo. Ambos miembros de la pareja saben esto de antemano y no se busca terminar estableciendo una relación profunda y personal. 

El hecho de no crear lazos a largo plazo posibilita la evitación de complicaciones y tropiezos que no estamos motivados para asumir. Además, el miedo a sentirse herido o decepcionado al enamorarse de otra persona nos lleva a huir de los compromisos.

Sin embargo, esta forma de concebir la libertad amorosa trae muchas veces como contrapartida el desarrollo de dependencia emocional. Muchas de las personas que se involucran en este tipo de relaciones puntuales no han trabajado su propia autoestima y esperan encontrar en la validación del otro el sustento de su amor propio.

Sin embargo, aunque de esta forma no construyo vínculos fuertes (porque eso me traería complicaciones mayores para las que mi autoestima no está preparada), tampoco sé estar solo/a. Necesito reemplazar rápidamente a la pareja que he “desechado” para sentirme valoradao/ por una nueva. 

En muchas ocasiones el aumento compulsivo de la cantidad de las relaciones en sacrificio de su calidad es sólo un distractor y un mal sucedáneo de la auténtica autoestima. Probablemente estas carencias acabarán reapareciendo en forma de sensación de soledad y vacío

Compromiso y libertad

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No es cuestión de elegir una cosa o la otra (amor romántico o amor líquido). No se trata de vivir los lazos como cargas, ni la libertad como ausencia de compromiso. Se puede llegar a un equilibrio saludable entre el compromiso con otra persona y el respeto y defensa de la libertad individual. El compromiso no debe ser entendido como una cárcel. De hecho, también estoy actuando en libertad cuando elijo conscientemente si quiero quedarme en una determinada relación, sabiendo que también puedo decidir no continuar con ella si no se ajusta a mis necesidades. 

El mundo virtual y su influencia en la aparición del amor efímero 

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El surgimiento y proliferación de las nuevas tecnologías y, concretamente, de las redes sociales ha contribuido a acelerar el ritmo de vida, acostumbrándonos a obtener estimulación constante y poco costosa. De la misma forma pretendemos obtener una gratificación inmediata en nuestras relaciones sentimentales o sexuales, siendo cada vez menor nuestra capacidad para demorar el refuerzo. 

Sin embargo, este ritmo de vida frenético deja poco margen a la posibilidad de construir relaciones con bases sólidas y conectar profundamente con otras personas. Por eso, paradójicamente, a pesar de ser la generación con mayores facilidades para conectar con otra gente, somos también los que más soledad manifiestan sentir. 

El consumismo amoroso y la cosificación de las personas 

Es el funcionamiento social el que nos lleva a establecer relaciones con “obsolescencia programada”. Muchas parejas hoy en día afirman saber que sus relaciones se caducarán o terminarán en algún momento, no planteándose que pueda durar a largo plazo (o incluso toda la vida, como se defendería desde el amor romántico).  

Esto nos viene inculcado desde la sociedad actual, que nos hace entender que la vida es cambiante y no debemos arraigarnos a nada ni a nadie para poder ser libres. Las motivaciones son cada vez más extrínsecas (nos motivan las recompensas que obtenemos por hacer algo), relegándose a un último plano el valor de la motivación intrínseca y los gustos auténticos de cada persona. 

De esta forma entendemos que las personas son bienes de consumo y acaban por cosificarse las posibles parejas sexuales: son solo un cuerpo, un trozo de carne a degustar, no hace falta preocuparse por sus deseos, necesidades, intereses o bienestar emocional.  

Reflexionando sobre el amor líquido en la sociedad actual

El ser humano no es un artículo de consumo

El amor líquido surge para «descomplicar» las relaciones sentimentales, hacerlo todo mucho más práctico, más sencillo. Pero el ser humano no es sencillo. 

No tratamos de criticar a aquellos que deciden no establecer relaciones de pareja exclusivas, ni tampoco apoyamos la idea clásica de amor romántico y parejas para toda la vida. Pero creemos que es importante para la salud mental de nuestra sociedad que desarrollemos unos valores sanos en nuestras relaciones sentimentales y/o sexuales.  

El ser humano no puede ser concebido como un objeto de consumo. Somos personas con anhelos, inquietudes, sentimientos y diferentes formas de pensar. No somos perfectos y por supuesto que nos podemos equivocar. Pero es importante que tengamos clara nuestra propia valía, así como el valor de cualquier otra persona que se cruce en nuestra vida. Cuidar los sentimientos del otro y respetar su forma de pensar y de sentir será la clave de la responsabilidad afectiva.

Ser liberal y moderno no es sinónimo de relaciones esporádicas

El amor líquido puede parecer un concepto muy liberal, divertido y moderno. Pero creemos que no se debe confundir el ser liberal con establecer relaciones múltiples y cortas en lugar de relaciones estables. Son dos conceptos compatibles. Se puede ser liberal y moderno y elegir establecer una relación exclusiva y a largo plazo.  

También hemos de recordar que el consumismo nunca ha sido una fuente fiable de felicidad. El que compra por comprar siempre necesita más cosas para acallar una sensación de vacío existencial. Si eso nos ocurre con los objetos, al tratarse de relaciones personales este efecto es mucho mayor.  

Libertad individual para elegir y respeto de las elecciones ajenas

El problema no es querer mantener relaciones sexuales esporádicas, si no la falta de claridad con uno mismo. Mucha gente se involucra en ese tipo de relaciones temporales sin plantearse conscientemente si eso es lo que quieren realmente. Quizá lo hagan atraídos por la idea de no tener que enfrentarse a las dificultades de establecer relaciones estables o para que no se les tache de «antiguos». De todas formas, si después de reflexionar sobre lo que has leído tienes claro que no quieres establecer una relación seria, puedes optar por incorporar esa responsabilidad afectiva a tus relaciones (sean de la duración y del tipo que sean). Teniendo presente que hay que cuidarse y cuidar del otro como seres sintientes que somos. 

Irene Cazorla Torres.

Psicóloga Sanitaria.

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