La influencia de los pensamientos en nuestras actuaciones.

La influencia de los pensamientos en nuestras actuaciones.

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) / 16.04.2021
Los pensamientos automáticos aparecen, sobre todo, cuando algo nos preocupa; cuando nos sentimos indefensos o incapaces de cambiar, controlar o manejar ese acontecimiento.

En el post de hoy queremos compartiros la metáfora del autobús (Luciano y Wilson, 2012). Esta metáfora surgida de la Terapia de Aceptación y Compromiso sirve para ayudar a comprender cómo los pensamientos, sentimientos y otros eventos internos influyen en nuestras actuaciones. Por esta influencia de los pensamientos en nuestras actuaciones, muchas veces vemos tomando decisiones o comportándonos de manera totalmente contraria a lo que realmente queremos para nosotros, nuestros valores. Con esta reflexión se pone de manifiesto que es posible tomar decisiones conscientes que vayan en la dirección que realmente es buena para nosotros, aunque nuestros pensamientos puedan decirnos lo contrario.

METÁFORA DEL AUTOBÚS (Luciano y Wilson, 2012)

Es como si hubiera un autobús con muchos pasajeros en el que usted es el conductor. Los pasajeros son pensamientos, sentimientos, recuerdos y todas esas cosas que cada uno de nosotros tiene por su propia vida. Es un autobús con una única puerta y sólo de entrada. Algunos de los pasajeros son temibles, visten chaquetas de cuero negro y llevan navajas.

Sucede que usted conduce y los pasajeros comienzan a amenazarlo, diciéndole lo que tiene que hacer, dónde tiene que ir: le dicen que tiene que girar a la derecha, luego girar a la izquierda, etc. Para conseguir que haga lo que ellos le piden, le tienen amenazado. La amenaza que le han hecho es que si no hace lo que ellos le dicen, van a situarse a su lado y no se quedarán al fondo del autobús, que es donde usted quiere que ellos estén para que no le molesten.

Es como si usted hubiera establecido el siguiente trato con estos pasajeros: «Vosotros os sentáis en el fondo del autobús y os agacháis de tal manera que yo no pueda veros con demasiada frecuencia, y entonces yo haré lo que digáis, todo lo que digáis».

Los eventos internos desagradables (pensamientos, sentimientos, recuerdos…), al igual que los pasajeros molestos, tratan de tomar el control de nuestras acciones. Y es difícil no ceder ante sus «amenazas» de que lo pasaremos mal si no hacemos caso a lo que nos indican.

Opción 1: luchar por echarlos fuera.

Ahora bien, qué pasa si un día se cansa del trato y dice: ¡No me gusta esto! ¡Voy a echar a esa gente fuera del autobús! Con esa idea, para el vehículo y se vuelve para enfrentarse con los pasajeros que le amenazan y molestan. Entonces, se da cuenta de que la primera cosa que ha hecho es parar. Así que ahora usted no está yendo a ninguna parte, tan sólo está enfrentándose con esos pasajeros. Y, además, ellos son realmente fuertes, no se han planteado abandonar. Entonces forcejea con ellos, pero no sirve de mucho.

Opción 2: hacer lo que nos indican.

Como luchar no da resultado, de momento usted vuelve a su asiento y para tratar de aplacarlos y conseguir que se sienten otra vez en el fondo, donde no pueda verlos, usted dirige el autobús por donde ellos mandan.

El problema con esta actitud es que, a cambio de que se calmen y de no verlos, usted hará lo que le ordenen, y cada vez lo hace antes, pensando en sacarlos de su vida. Muy pronto, y casi sin darse cuenta, ellos ni siquiera tendrán que decirle «gira a la izquierda», sino que usted se da cuenta de que tan pronto se acerque a un giro a la izquierda los pasajeros van a echarse sobre usted como no gire a la izquierda.

Sin tardar mucho, justifica la situación lo suficiente de modo que casi cree que ellos no están en el autobús y se convence de que está llevando el autobús por la única dirección posible. Se dice simplemente a sí mismo que la izquierda es en realidad la única dirección en la que uno puede girar. Entonces, cuando ellos aparecen otra vez, lo hacen con el poder añadido de todos los enfrentamientos que ha tenido con ellos en el pasado.

¿Cuál es el poder real de los pasajeros? La influencia de los pensamientos en nuestras actuaciones.

El truco acerca de toda esta historia es el siguiente: el poder que estos pasajeros tienen sobre usted está basado en un cien por cien en que funcionan diciéndole algo así: «Si no haces lo que te decimos, apareceremos y haremos que nos mires». Eso es todo lo que pueden hacer. Es verdad que cuando ellos se manifiestan, parece como si pudieran hacer mucho daño: tienen navajas, cadenas, etc. Parece como si pudieran destruirlo. Así las cosas, usted acepta el trato y hace lo que ellos dicen para calmarlos, para que se vayan al final del autobús donde no los pueda ver.

El conductor (usted) tiene el control del autobús, pero ha depositado ese control en esos tratos secretos con los pasajeros. En otras palabras, ¡intentando mantener el control de los pasajeros, en realidad ha perdido la dirección del autobús! Pues aunque los pasajeros afirman que pueden destrozarle si no gira a la izquierda, ellos nunca han sido capaces de hacer eso sin su cooperación. Ellos no giran el volante, ni manejan el acelerador ni el freno. El conductor es usted.

Si queréis conocer más sobre cómo podemos trabajar en terapia con los pensamientos y hacernos dueños de nuestra propia vida, o sugerimos que consultéis este artículo de nuestro blog. En él hablamos de la gestión de los pensamientos obsesivos.

Irene Cazorla Torres.

Psicóloga General Sanitaria.

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